Entradas

Mostrando entradas de octubre, 2016

Míranos.

Con lo que éramos y como hemos acabado. Solo míranos.  Solíamos hablar, aunque fuese para poco, para cualquier duda tonta que nos surgiera sobre algo o para preguntar "¿Qué tal?" Pero a los dos nos gustaba mantenernos en contacto, saber de el otro. Si íbamos a algún sitio nos buscábamos con la mirada; si dábamos el uno con el otro deseábamos con ansia el momento para estar juntos y poder charlar, si no teníamos suerte de encontrarnos nos decepcionábamos y pasábamos el día alicaídos.  Pero todo cambió. No hubo un por qué, nunca lo hubo, como tampoco hubo un por qué empezar a hablarnos. Y ahora míranos.  Mira en lo que se han convertido los deseos de vernos, el ver a la otra persona conectada y saber que te iba a hablar, el pensar que quizá hubiera algo más. Todo se ha vuelto polvo y se ha disuelto en el aire, y lo cierto es que quizá no nos hacíamos tanta falta como creíamos. 

Sigue respirando.

Hace tiempo que murió, pero sigue respirando. Se dio cuenta de que hay momentos en los que no hay marcha atrás, que todo cambia. Y eso modificó su vida. Sigue ahí, pero nada es igual. Avanzan los días, pero no las emociones. Nada le hace sonreír del mismo modo. Vive a base de sonrisas de galería y escudos en el pecho. No más daños, nada será parecido. Miedo, siente miedo de caer y no levantarse más. Antiguo dolor. "Todo mejorará", le susurran. Quiere creer, quiere volver a confiar. Queda mucho, pero en el fondo nunca se rinde.