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Mostrando entradas de octubre, 2021

La incomprendida.

  Nueve de Enero, el cumpleaños de papá. como todos los años, es un día especial en el que nos juntamos con la abuela, mi hermana Julia y mi novio lucas. Además, este iba a ser incluso mejor porque estaba Tommy, mi sobrino de un añito.  A pesar de ello, podía estropear un día tan especial con algo que quería contarles. Había decidido que iba a dejar todos los estudios para dedicarme de lleno a la escritura. Mi gran pasión desde que tenía solo quince años.  Llegaron las seis de la tarde y ya estaba prácticamente todo preparado; decoración, algo de merienda y los regalos. Solo faltaban los invitados y la tarta. Entonces, al cabo de unos minutos, llegaron todos y comenzó la fiesta.  Todo estaba yendo fenomenal, todos reían y parecían disfrutar del momento, sobre todo  Tommy, que reía a carcajadas. Pensé que sería el momento perfecto, pero mi hermana se adelantó.    - ¡¿Alguien quiere tarta?! - preguntó. Todos respondieron al unísono y fui con ella y con m...

Shivers

  Sonó el teléfono y mi corazón comenzó a latir más rápido que nunca. Sabía lo que podía significar esa llamada. con los nervios a flor de piel, contesté, y, efectivamente, era lo que esperaba. Me habían llamado a filas, y tenía que irme al día siguiente.  Decidí que la tarde de antes debía dedicársela a Isabela, mi compañera de vida. Organicé un picnic en el parque más grande de la ciudad e incluso me atreví a preparar una merienda con algunos pasteles y tarta. Isabela iba a alucinar.  Pasé a recogerla a las seis; vivía cerca del parque, por lo que dejé preparado el picnic antes. Le tapé los ojos y nos fuimos. cuando llegamos allí, le destapé los ojos e Isabela quedó completamente alucinada.     - ¿Todo esto lo has hecho tú solo?    -  Sí. Seguía boquiabierta, era algo que siempre había querido hacer. sin embargo, al sentarnos su semblante cambió de repente, parecía preocupada. Llegaba el momento de contarle el por qué.     - ...

La cara B

  Mientras intentaba enhebrar la aguja con  el hilo que lograría el acabado perfecto del bajo del vestido, vi con el rabillo del ojo cómo uno de los demás concursantes se acercó al jurado. Me pareció extraño porque no nos dejan acercarnos a menos que sea una urgencia. Enhebré la aguja, por fin, y en un abrir y cerrar de ojos, ambos habían desaparecido.  Me quedé intranquilo, algo me olía a chamusquina. Debía averiguarlo, aunque eso supusiese perder tiempo de costura y perder la prueba. Dejé mi puesto y pregunté al jurado si podía ir al baño, fingiendo un intenso malestar. Lo conseguí; conseguí acceder a los entresijos del plató.  Tras varias vueltas buscando y evitando ser descubierto, vi a lo lejos a los dos. Estaban hablando con la productora, lo cual hizo saltar todas mis alarmas. El concurso estaba amañado, sin duda, y se encargarían de que él ganara.  Pensé que de nada me serviría protestar diciendo que lo sabía todo, sino que tenía que conseguir pruebas de...