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Mostrando entradas de 2016

Esa clase de persona.

Me hizo pensar que era de ese tipo de personas en las que se puede confiar ciegamente, en la que depositar tus dudas para poder salir de ellas, un hombro en el que llorar, una abrazo en el que aislarse. Pero era solo cuestión de tiempo que su verdadera identidad saliera a flote.  Al principio me confundió, me engañó como a una tonta pero ¿y qué? Ahora sé que recapacité a tiempo y supe ver lo que en realidad era, todo lo contrario a esa clase de persona que quieres a tu lado, esa clase de persona por la que darías tu propia vida. 

Que se pare el tiempo.

Ojalá hubiera o existiera la manera de hacer para el tiempo en esos momentos que deseas que nunca se acaben. Que por desgracia suele ser al contrario, cuando mejor estás es cuando más corren las agujas del reloj.  Momentos de risas, de felicidad, momentos que compartes con alguien especial y que cuando te quieres dar cuenta, se han acabado.  ¿Por qué no hacer trampas? Podemos parar el tiempo por nuestra cuenta, cogiendo un reloj y parando sus agujas para que dejen de correr o simplemente hacer caso omiso, y quedarnos para siempre en esos momentos.  ¿Por qué vivir encadenados a una rutina en la que el tiempo pasa y no disfrutamos, pudiendo vivir nuestra propia cadena del tiempo?

Errores.

La vida se basa en los errores que cometemos según va pasando ésta, sino ¿cómo habríamos llegado a dónde estamos hoy? ¿cómo hubiéramos  llegado a ser como somos hoy?  No tiene sentido no cometer errores, quien dice no haber cometido nunca quizá sea que ha cometido tantos que no los quiere recordar. De los errores se aprende, y a veces mucho.  Sí, a lo mejor lo perfecto sería borrarlos de nuestra mente para siempre pero he de decir que también satisface recordarlos y saber que has podido rectificar. Errores no son solo fallos en los ejercicios de matemáticas, en los deberes en general o al introducir una palabra que no era la correcta mientras hablabas con alguien por WhatsApp, no. Dentro de esos errores se incluyen personas, de las cuales llega un momento en el que ya no quieres saber nada, decisiones, que te arrepientes de haber tomado a más no poder, experiencias que no querrías volver a vivir...una infinidad de cosas, una vida. 

Míranos.

Con lo que éramos y como hemos acabado. Solo míranos.  Solíamos hablar, aunque fuese para poco, para cualquier duda tonta que nos surgiera sobre algo o para preguntar "¿Qué tal?" Pero a los dos nos gustaba mantenernos en contacto, saber de el otro. Si íbamos a algún sitio nos buscábamos con la mirada; si dábamos el uno con el otro deseábamos con ansia el momento para estar juntos y poder charlar, si no teníamos suerte de encontrarnos nos decepcionábamos y pasábamos el día alicaídos.  Pero todo cambió. No hubo un por qué, nunca lo hubo, como tampoco hubo un por qué empezar a hablarnos. Y ahora míranos.  Mira en lo que se han convertido los deseos de vernos, el ver a la otra persona conectada y saber que te iba a hablar, el pensar que quizá hubiera algo más. Todo se ha vuelto polvo y se ha disuelto en el aire, y lo cierto es que quizá no nos hacíamos tanta falta como creíamos. 

Sigue respirando.

Hace tiempo que murió, pero sigue respirando. Se dio cuenta de que hay momentos en los que no hay marcha atrás, que todo cambia. Y eso modificó su vida. Sigue ahí, pero nada es igual. Avanzan los días, pero no las emociones. Nada le hace sonreír del mismo modo. Vive a base de sonrisas de galería y escudos en el pecho. No más daños, nada será parecido. Miedo, siente miedo de caer y no levantarse más. Antiguo dolor. "Todo mejorará", le susurran. Quiere creer, quiere volver a confiar. Queda mucho, pero en el fondo nunca se rinde. 

Misterio.

Sentía algo raro en su interior cada vez que se veían.  Al principio no sabía bien el por qué de esa sensación, pero poco a poco fue averiguándolo, conforme los días iban pasando. Todo se debía a que le estaba empezando a gustar, de una manera inexplicable. Y no quería compartirlo con nadie, quería guardarse su pequeño secreto con ella; no lo compartiría ni con sus más allegados. Lo único que deseaba, ya que sentía que nunca le pertenecería ni estaría con él (para ella era un amor imposible), era sentir que así, sin que nadie lo supiera, era de algún modo, suyo. Era su pequeño misterio.

Tu océano.

Incapaz de sostenerle la mirada. Por más que quería no podía; sentía la horrible necesidad de evitarle, de apartarle la mirada.  Y la única verdad es que tenía una razón para hacerlo, y era que se perdía. Sí, que se perdía; que si le miraba directamente a los ojos sentía que se perdía en el océano más grande del mundo, del que no podría salir por mucho y muy rápido que nadase, o del que le costaría una eternidad escapar. En un océano... ya que así era el color de sus ojos, de su mirada. Azul como el océano, azul como el cielo que se refleja en éste. Sentía la calma, sentía la brisa, sentía la protección, sentía todo lo que podía sentir...en el lugar más bonito del mundo. Por poco que cruzasen miradas, lo poco que ésta durase, hacía que se sintiese segura y protegida ya que, como dice el dicho "los ojos son el reflejo del alma"; de ahí que sintiera esa incapacidad de sostenerle la mirada, pues a través de ellos podía ver todo lo que su ...

La distancia no es tan mala.

Siempre se ha pensado lo mismo sobre la distancia; que no es bueno tener algo o a alguien lejos, ni poner tierra de por medio entre dos personas. Pero también hay que saber lo que nos conviene o no, y averiguar si es cierto que la distancia no es buena o simplemente es una especie de mito. La distancia no es mala, es más, me atrevería a decir que es todo lo contrario, incluso lo que a veces dos personas necesitan para que todo vaya bien y mejor. La distancia hace que te preocupes más por alguien, casi más que de ti mismo; que le quieras más, que tengas más ganas y ansias de verle...que continué la historia.  También es cierto que, a veces, desespera. Que el hecho de tener a alguien lejos te haga pensar cosas que no son y acabes ahogado en tus propios pensamientos. Por eso mismo, en estos casos hay que combatirla; combatir ese miedo a perderlo todo. Que si quieres a una persona la distancia no es ningún problema, siempre tendrás las mismas g...

Casualidad.

Estaba con su mejor amiga, hablando de lo que suelen hablar, sus problemas personales, con total confianza y seguridad. Ella le preguntó: " ¿Crees en las casualidades? No sé, quizá apareció por casualidad en mi vida..." Entonces de pronto se escuchó una voz de hombre decir: "Yo no creo en ellas." Ella reconoció la voz de ese hombre, era él. Pero no quiso mirar, se quedó de espaldas. Él prosiguió: " Se que apareciste en mi vida porque buscaba a alguien como tú, que me hiciese sentir así. Entonces te vi, nos conocimos y desde entonces no te saco de mi cabeza."  Finalmente, ella se giró, lo miró a los ojos y le dedicó una sonrisa.  Su amiga sabía que era el momento perfecto para dejarlos a solas, con lo que, interpretó el mensaje y marchó con una sonrisa. 

Adiós.

Le dije adiós tantas veces que llegó a ser una forma de no irme nunca. Cada vez que decía adiós me retumbaba la calma en los costados, porque no era adiós, era estoy aquí, era ven a buscarme que sólo tú me encuentras. Decirle adiós era acorralar a la esperanza. Era esperarle y perderle al mismo tiempo. Adiós. Adiós. Adiós. Perdí la cuenta; dije adiós más veces de las que merecía, de las que podía soportar. Decirle adiós fue atarme a su recuerdo en la cárcel del olvido.

Caer en ti.

Eso es lo que hago, una y otra vez, caer en ti. Recordando que una vez fuimos, y al cabo dejamos de serlo. Que te veía y mi estado de ánimo cambiaba, yo cambiaba. Caigo en ti, como lo hacía antes, queriendo hablar contigo a todas horas y sabiendo que es mejor que no lo hagamos. Queriendo verte, sabiendo que no nos conviene, que no me convienes. Pero se, que al igual que yo caigo en  ti, tú también lo haces; que no puedes evitar recordar las miradas y las palabras, y que al fin y al cabo, eso es lo que nos hace volver a caer en esa tentación, los recuerdos.

Ese libro.

Quizá no sepa lo que realmente sientes, lo que verdaderamente te deja sin sueño, quizás sientas que, en ocasiones, vas hacia la nada, que caes en picado, en una caída libre constante, quizás has pensado muchas veces en rendirte, pero... ¿Sabes qué? Si sigues pensando eso, te perderás las cosas más bonitas que tiene la vida, te perderás a esas personas que constantemente estén a tu lado e intentan ayudarte, quizás tengas que, ya no sólo por esas personas, si no por ti, levantarte, mirar hacia delante, quitarte las cadenas que te oprimen a esa soledad sin justificación y escribir un nuevo capítulo de ese libro que se titula "Tu vida".

Deja de mentirme.

Siempre tenía una palabra bonita, siempre tenía piropos para cada momento, el exacto, el que hacía falta; tenía el "don de la palabra". Pero ese era el problema, que las palabras bien, pero de nada servían si no había hechos. Si peleábamos, encontraba la palabra perfecta para que la situación cambiase, y sino hacía cualquier tontería y me acababa riendo.  Pero me cansé, le dije que dejara de mentirme. Que si todo lo que decía, incluidos los piropos, no eran sinceros, que lo dejase ya; no soportaba las mentiras, y sentía que todo lo que salía de él, lo era. No quería vivir una mentira y acabar siendo como él, ganando lo que quería a base de mentir. 

Sentimientos mutuos.

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No sabía cómo sentirse. Desde ese primer "Hola" todo cambió. No se conocían de nada, pero esa primera palabra fue la clave para hacer que estuvieran unidos de alguna forma.  Pensaba que, conforme se iban conociendo, él estaba interesado de verdad; se mostraba cariñoso e interesado por ella, pero no. Siempre le ocultó su vida personal.  Se dio cuenta de que la quería como un capricho pasajero, así que se distanciaron; a veces se arrepentía de haberlo conocido, pero sabía que eso no era cierto. De alguna forma no podían separarse, era como si un pequeño hilo a punto de romperse les uniese.  Se seguían llevando bien, pero por algún motivo ya no se mostraban el mismo cariño. Aunque cada vez que se veían se dijesen cuatro cosas, o quizá ninguna, durante el resto de horas se miraban, y en esas miradas se decían todo lo que no podían con palabras y que a la vez les dolía tanto no poder expresar.  Era un sentimiento mutuo de querer y no poder.

No, no estoy bien.

¿Cómo estarlo cuando la persona que más te importa te considera un cero a la izquierda?  ¿Cómo estarlo cuando te das cuenta que no eres tan especial como algunos dicen?  ¿Cómo sonreír cuando por dentro estoy gritando de dolor?  ¿Por qué debería fingir que sí estoy bien? ¿Para no llamar la atención de los demás y "aprender a ser fuerte"?  Yo no quiero eso. Yo no quiero fingir que soy fuerte porque sé que no lo soy. Y no mentiré diciendo que soy la persona más feliz y afortunada por el simple hecho de vivir. Porque nadie lo es. Nadie es completamente feliz. Todos tenemos esos momentos en los que "no estamos bien".

Lecciones de la vida.

De niña soñaba con un mundo distinto, un mundo en el que la gente fuese distinta a la del mundo real.  Soñaba con un mundo fantástico en el que nada tenía sentido, pero para mí era tan real como éste.  En él hacia vida normal, conocía gente nueva, practicaba las lecciones dadas en clase, leía, corría...Y por supuesto, en ese mundo siempre tenía un hueco para mí, para pensar en qué era lo correcto en cada momento, para pensar si iba por el buen camino e incluso para plantearme un futuro.   Pero en ese mundo también vivía experiencias por las cuales preferirías no pasar en la vida real; eso sí, a partir de ellas aprendí a razonar y a saber afrontar determinadas situaciones. Y fue eso, mis sueños, y no otra cosa, lo que me hizo abrir los ojos.

Te arrepentirás de...

A todos nos ha pasado, no hay nadie que se libre de no haberse arrepentido algo. A quien le preguntes te va a decir que sí, y si te dice que no, seguro que se lo está guardando para sí. Te arrepentirás por no haber dicho algo a tiempo, de no haber querido lo suficiente, de no haber estado en cierto lugar en ese momento concreto, de no haber aprovechado el tiempo y no haber reído suficiente, de haber perdido a la persona que más querías... Te arrepentirás de hasta lo más simple que te haya pasado pero lo peor no es eso, lo peor es el vacío que se te queda después, sabiendo que hay oportunidades que no se vuelven a repetir.

Lo que nunca te dije.

Callado y reservado. Nunca decía todo lo que sentía, se lo guardaba todo para sí, y así acabó todo. Alguna que otra vez le dijo características sobre su físico, algo sobre su personalidad, pero nunca logró abrirse. La llamaba por apodos cariñosos, pero eso no le valía; ella quería que después de todo el tiempo que había pasado le dijese por qué le tenía ese cariño y por qué la eligió. Pero nada. Así que pasó el tiempo y cuando por fin estaba decidido, después de pensar por largo tiempo las palabras exactas, ya era demasiado tarde.  No se rindió, y por si la chica cambiaba de opinión le escribió por la noche todo lo que pensaba, empezando por un "lo que nunca te dije". 

Thank you.

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Todo lo que sé del amor, lo aprendí de ti. Todo lo que sé del dolor, lo aprendí de ti. Fuiste el único, el primero; me acogiste cuando estaba herida...pero lo más importante que me diste fue que fuiste el que más dolió. Así que, gracias por el corazón roto, y por la cicatriz permanente. Porque si no fuese por ti, probablemente olvidaría cómo se siente dejar ir y cómo se siente tener un nuevo comienzo. Aún recuerdo cuando llamaste y dijiste que ella no significaba nada, ¿Cómo podías esperar que te mirara de la misma manera?  Fuiste el primero, pero no el último;me mostraste la soledad y me obligaste a ponerte en el pasado. Cada vez que me encuentre sólo, en pedazos, me encontraré a mi mismo; solo recordaré cuando me heriste y sobreviví. Así que, gracias por el corazón roto.

Nadie se vuelve frío casualmente.

Estaba ilusionada, porque por fin encontró a esa persona especial, o eso creyó o le hizo creer en un principio.  Todo iba bien, hablaban día si y día también, las 24 horas del día. Había risas, había cariño, había confianza. Se ayudaban mutuamente. Pero al tiempo todo cambió, y de mal a peor.  Se fue alejando de ella, no le hablaba igual, no le demostraba lo que en un principio hacía, hasta que por sí solo se alejó del todo. Ella intentaba que todo volviera a ser como antes, le hablaba pero al rato ya no contestaba y no mostraba interés por ella. Acabó cansada de esa situación, de sentir que se arrastraba por alguien que ya no le quería en su vida y tomó la mejor decisión, lo dejó ir. Meses y meses sin hablar, hasta que un día él le habló. Quería volver a intentarlo, verse, hablar continuamente. Ella le contestó, de manera tan fría que él le dijo: "Has cambiado", a lo que ella contestó: "Tú me has cambiado". A partir de entonces nunca volvió a ser la ...

Head vs. Heart

Era un constante "No sé qué hacer", una constante duda y angustia por no poder tomar una decisión.  Y la razón por la que no podía tomar una decisión estaba en ella misma; no sabía si hacer caso a lo que le decía la cabeza o a lo que le decía el corazón. Pensaba en si sería mejor guiarse por sus pensamientos o por lo que le dictaba el corazón, ya que cada uno le decía una cosa. La cabeza le decía "Actúa con cautela, y evita cometer errores", sin embargo el corazón le decía todo lo contrario: "Hazlo, si no lo haces te acabarás arrepintiendo".  Fueron días y noches de cansancio mental, intentando decidir algo, hasta que finalmente optó por hacerle caso al corazón, y sí, se equivocó. Nada fue como quizás tenía pensado pero le sirvió como experiencia, ya que de los errores se aprende.  En ese momento su mente le dijo: "Te lo dije", mientras que su corazón le dijo en forma de suspiro: "Te dije que lo hicieras, pero no que fuese a salir b...

Atrévete.

Atrévete a vivir, aunque no te apetezca. Atrévete a soñar, pues tus sueños son los que te guían. Atrévete a querer, a amar, a ser querido. Atrévete a creer y a creerte. Atrévete a ser diferente y que el mundo lo vea. Atrévete a caminar, aunque sea descalzo. Atrévete a sonreír, aunque no tengas motivos. Atrévete a ayudar sin recibir nada a cambio. Atrévete a ser final, y verás lo divertido de ir en contra de la realidad. Atrévete a besar, aunque no te conviertas en un príncipe ni ella en una princesa. Atrévete a luchar por lo que quieres, por muy difícil que sea el camino. Atrévete a enamorarte. Atrévete a equivocarte, una y otra vez. Atrévete a hacer todo aquello que una vez no hiciste por miedo a fallar o al qué dirán. 

La vida es corta. Ten una aventura.

Cuando eres pequeño todo te parece grande, inmenso, inalcanzable...hasta la vida misma. De pequeños sabemos que tenemos toda la vida por delante, de ahí que la vivamos al límite, sin parar de reír, de jugar, de saltar, de correr, de llorar... Vamos creciendo y nos damos cuenta de que todo va cambiando; nuestro cuerpo, nuestra voz, nuestra cara...nuestra forma de vivir la vida. Empezamos a dejar de vivirla como antes, para empezar a preocuparnos en otra cosas. Cambiamos de amigos, de forma de pensar, nos preocupamos por nuestra apariencia, por gustarle a los demás, por gustarle a cierta persona. Y entonces nos hacemos más mayores, tenemos pareja estable, queremos empezar a formar una familia y de pronto nos damos cuenta de que se nos está pasando la vida. La vida es corta, disfruta, ríe, llora, canta, salta, corre...como cuando solo eras un niño. Atrévete e incluso, ten una aventura.

I hope...

Espero que te enamores de alguien que siempre te conteste los mensajes y que nunca te deje dormir pensando que no eres deseada ni querida. Espero que te enamores de alguien que te coja de la mano en las partes de más miedo de una película de horror y cocine cookies contigo mientras tú estás demasiado ocupada bailando por la cocina. Espero que te enamores de alguien que vea galaxias en tus ojos y escuche música con tu ritmo cardíaco. Espero que te enamores de alguien que te haga cosquillas y te haga sonreír en los peores días y también en los buenos. Pero más allá de todo esto espero que te enamores de alguien que nunca te deje atrás y que nunca te dará por sentado, alguien que estará contigo cuando estés bien y cuando estés mal,alguien que te ha visto en las peores y aun así te sigue amando. Espero que te enamores de alguien que te bese en la lluvia y te abrace con el frío.

Canciones.

Esas canciones que con la primera nota ya te sacan una sonrisa de oreja a oreja, de esas sonrisas que iluminan no solo a los que tienes a tu lado sino que iluminan todo el planeta.  Esas canciones que describen tan bien cómo te sientes, tanto que parece que fueron escritas para ti.  Esas canciones que despiertan en ti sentimientos que pensabas no existían o que se habían extinguido hace ya tiempo. Esas canciones que te acarician el corazón con tanta suavidad que te tranquilizan, que te hacen entender que mientras ellas suenen nadie podrá hacerte daño. Esas canciones que nada más ponerlas hacen que el mundo a tu alrededor se detenga.  Esas canciones que tienes clasificadas y que llevan el nombre de una persona, un momento, un estado de ánimo... Esas canciones que por mucho tiempo que pase nunca envejecerán. Esas canciones que siempre llevamos allá donde vamos, que nos acompañan haga bueno o malo, que nos comprenden, que nos abrazan, que nos cuidan...Esas can...

Necesito que...

Necesito que crean en mí. Necesito que confíen en mí. Necesito que me aporten cariño. Necesito que me ayuden. Necesito que me abracen. Necesito que me escuchen. Necesito que me hagan reír. Necesito que me respeten. Necesito tener a alguien ahí en los peores momentos. Necesito a alguien que me quite los miedos. Necesito a alguien que me coja de la mano y me haga volar. Necesito que creas en mí. Necesito que confíes en mí. Necesito que me aportes cariño. Necesito que me ayudes. Necesito que me abraces. Necesito que me escuches. Necesito que me hagas reír. Necesito que me respetes. Necesito saber que te voy a tener en los peores momentos. Necesito que me quites los miedos. Necesito que me cojas de la mano y me hagas volar. Necesito que me necesites.

Dos.

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Dos personas. Dos personas enamoradas. Dos personas seguras de haber encontrado el amor de sus vidas. Dos personas asustadas de no saber hacerlo bien. Dos personas, temerosas del amor. Dos personas, que no se imaginan la vida sin el otro. Dos personas, que se miran y el mundo se para. Dos personas, valientes. Dos personas, que cuando se tocan una corriente de electricidad los recorre. Dos personas, que se quieren.

Mirar vs. Ver.

Mirar: dirigir la vista hacia algo y fijar la atención en ello. Ver: percibir algo por los ojos. He ahí la gran diferencia, dos verbos que parecen igual y que parecen significar lo mismo pero que sin embargo no lo son. Sí que es verdad que puede resultar complicado diferenciarlos, pero hay una forma muy sencilla para aprenderlo. Quitando lo que nos enseñan en el colegio, está la propia experiencia. Nos pasamos los días viendo cosas, cosas que normalmente pasan desapercibidas para nosotros y que, por eso mismo, decimos que las vemos. Las vemos porque no nos fijamos en sus detalles, simplemente nos damos cuenta de que están ahí. Pero mirar...mirar es distinto; no todo lo que vemos lo miramos. Cuando dices "He mirado tal", significa que has fijado tu atención en ello, que has hecho una pequeña descripción en tu cabeza. Otra forma muy fácil de diferenciar estos términos es mediante las personas. Miles de veces hemos dicho a alguien "He visto a tu amiga", ...

No solo duelen los golpes.

Aquella noche, al llegar a casa, lo primero que hizo fue encerrarse en el baño. No saludó a nadie, entró, tiró el bolso y se encerró. Era fácil deducir lo que hacía, lloraba; lloraba como si no hubiera un mañana.  Tenía pareja desde hace poco, los dos eran jóvenes así que se podría decir que no eran expertos en eso de compartir una vida.  Al principio, cuando llevaban poco más de un mes juntos, todo era genial: risas, cariño, amor, fidelidad...pero al cabo de poco tiempo la cosa empeoró. Ella sentía que su chico no se comportaba igual, no la apreciaba ni quería igual que antes. Cuando volvía de estar con él lo hacía triste, sus padres le preguntaban, pero ella callaba.  Un mes después, al volver a casa, estaba magullada; tenía moratones por todo el cuerpo y apenas se mantenía en pie. Sus padres preguntaban y preguntaban ¿Qué te pasa? ¿Qué te ha pasado? Pero ella solo sabía responder con silencio. Los padres, desesperados, contrataron un psicólogo para ayudarla, per...

Algo que no sepa.

Dime algo que no sepa, por ejemplo: que tu tristeza siempre fue una excusa, que mis dedos fueron flores subiendo por tu costado, que me echas de menos y sabes  a sal, que te destrozó no intentarlo, que tu cama es el lugar más frío de esta parte del mundo, que llegas tarde a todos los sitios  porque vives en el pasado.

Keep your head up!

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Cuando sientes que el mundo se te viene abajo, que todo a tu alrededor se oscurece, que nada tiene sentido...ese es el momento exacto en el que tienes que pensar en positivo y mantener la cabeza alta. De nada sirve lamentarse por algo que no has hecho, si no lo hiciste en ese instante por algo fue, llámalo intuición o como quieras, pero esa fue tu decisión.  De nada sirve venirse abajo por no conseguir una de tus metas, ¿Por qué? Simple, porque la vida te va a dar más oportunidades y tarde o temprano lo conseguirás. Mantén la cabeza alta, por todos esos momentos en los que te has sentido solo, en los que tu mayor apoyo era la almohada en la que derramabas todas esas lágrimas que escondías delante de los demás; por todos esos momentos en que no te sentías persona y pensabas que todo lo que hacías era una tontería. Muchas veces sentía que el mundo se me caía encima, por la pérdida de alguien, por no conseguir una de mis metas, por ver que no encajaba como los demás, que todo...

¿Qué me deparará el destino?

Esa pregunta que nos hacemos todos, ¿Qué me deparará el destino? La respuesta es un misterio, nadie sabe qué será de el/ella en un futuro; nuestro futuro es incierto. ¿Quién sabe si estaremos haciendo lo mismo que actualmente?  ¿Quién sabe si estaremos dedicándonos a aquello que tanto deseamos? ¿Quién sabe si cumpliremos nuestros mayores sueños? Lo que sí es seguro, es que ahora, en el presente, debemos asegurarnos de hacer lo posible por cumplir nuestros sueños, solo así lograremos un futuro menos incierto y dejar de preguntarnos por el destino. Sí que es cierto que a veces el destino es solo azar, nos junta con quien menos nos esperamos, nos presenta situaciones que nunca pensábamos que viviríamos...porque también es cierto que tanto es destino como el futuro, a veces, es solo cuestión de azar. Vive y deja que las cosas pasen, como tengan que pasar; lucha por lo que quieres pero nunca olvides que lo más inolvidable es lo inesperado. 

Felicidad.

Felicidad,ese sentimiento que la mayoría no logramos alcanzar, ese sentimiento que a veces parece inalcanzable, pero que todos deseamos sentir. Felicidad no es solo que todo te salga bien, tener todo lo que deseas sino sentir que lo que haces o tienes te hace feliz. ¿De qué te sirve tener riqueza si no eres feliz? De nada, de nada sirve poseer cosas sin sentirte feliz. La felicidad solo se consigue creyendo en ti mismo, sabiendo que tu propia felicidad no depende de nadie más, nada más que de ti. Y es por eso que no debes dejarte vencer nunca, no dejar que nadie te quite la sonrisa, ni las ganas de vivir, aunque sea lunes y esté nublado; tu felicidad es tuya y de nadie más.  La felicidad es un viaje, un viaje en el que tú decides quien te acompaña y en el que tú decides si lo que haces te hace realmente feliz. Que por muy complicado que sea todo, la felicidad llega, tarde o temprano. PD: ¡Felicidad, qué bonito nombre tienes!

El valor de las cosas.

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Parece mentira,pero no nos damos cuenta, o mejor dicho, no nos queremos dar cuenta, del verdadero valor de las cosas. Vivimos engañados, pensando que lo más valioso son las cosas. Y no solo eso, sino que encima pensamos que las cosas más valiosas son aquellas más caras, las más grandes, las que gustan a todo el mundo, y no.  He de decir que lo más valioso son las cosas pequeñas, los pequeños detalles. Que vale más una rosa suelta, que un ramo; un beso sincero, que miles sin sentimientos. Y ya no es solo cuestión de cosas sino que además hay algo mucho más valioso que todas las cosas del mundo, grandes o pequeñas, las personas. Las personas y el cariño que te aportan, eso sí que es valioso.  Hay que saber valorar bien lo que se tiene, guardar lo valioso y despreciar lo innecesario.