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Mostrando entradas de junio, 2017

Si no das, no pidas.

En los últimos meses todo había cambiado entre ellos. La forma de hablarse, de mirarse, de tratarse...todo. Eso sí, de forma distinta. Ella había cambiado para bien mientras que él a peor, mucho peor, hasta tal punto que era irreconocible. Aun así, trataban de resolverlo. A veces parecía que iba bien, que quizá recuperarían lo que habían perdido, hasta que se estropeaba. siempre había algo que lo jodía todo y entonces, tenían que volver a empezar. Y eso hacían, empezar y empezar una y otra vez, como una canción en modo repetición. Casi todas las veces que la situación se estropeaba era por él y su falta de ímpetu. Ella creía creer, o más bien, quería creer que ponía todo de su parte, que a pesar de todo el cariño y amor seguía ahí y por tanto volvería. Al menos eso le hacía creer.  Sin embargo había veces que ya no soportaba más los desplantes ni su indecisión, ya que unas veces le decía que si, que quería volver a empezar de 0 y con buena letra, y otras todo lo contra...

O todo o nada.

Era de las que se la jugaban a todo o nada, y esto era aplicable a todo ámbito. En muchos de los casos en los que lo hacía no le importaba perder, de hecho, le encantaba. Sabía que perdiendo iba a aprender, aunque para ello tuviese que jugársela más de una vez y perder una y otra. Pero, a pesar de tener ese carácter, luchador, también le gustaba ver que los demás lo hicieran y con ello conseguir metas. al igual que le gustaba que se la jugasen por ella, pero a todo o nada, como ella decía. Lo que significaba que si la otra persona tenía que perder algo o pudiese perder algo, que se arriesgara si por su persona se trataba. Simplemente, porque no le gustaban "las cosas a medias".

Lo mejor.

Siempre se ponía en lo peor, era como su pequeña gran manía. Decía que prefería pensar así antes que llevarse la sorpresa. Su vida no había sido fácil. Una y otra vez le acechaban los problemas, como si fuese un imán de negatividad. Y casi, porque pocas veces se topaba con algo de suerte. Y cuando parecía que ésta le sonreía, poco duraba. Por eso, decidió cambiar de mentalidad, ya que era de las personas más optimistas que había conocido. Y la verdad que fue una buena técnica; ahora todo lo que antes era malo, era lo contrario. Gracias a esa decisión su vida cambió a mejor.  Lo mejor había sido ponerse en lo peor.