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Mostrando entradas de agosto, 2019

Lo más difícil es ver lo evidente.

En la vida nos negamos a hacer muchas cosas: un viaje, una actividad, ir al gimnasio,cambiar de estilo, hacer algo que cambie tu vida por completo y haga que ésta de un giro de 360º.  Hay veces, incluso, que nos negamos a amar a alguien, a compartir historias y momentos, a contarnos secretos o a sincerarnos; a pesar de ser cosas que hacen de la vida algo bonito. ¿Y qué hay detrás de tantas negaciones? El miedo. Ese mismo miedo que nos impide ver algo que es evidente, algo que está justo delante de nuestras narices pero que de alguna manera ocultamos. Y así, ocultando la verdad, solo conseguimos vivir una realidad paralela en la que todo es como nos gustaría. El problema llega cuando abrimos los ojos y la realidad nos golpea en la cara; y duele, aun sabiendo que éramos conscientes de todo.

200 Besos

Jamás olvidaré aquella frase que me dijo un tiempo antes de vernos: "No te daré ni 1, ni 2, ni 3, sino 200 besos. Uno por cada día sin vernos." Es decir, llevábamos todos esos días sin vernos, separados; tuvo que irse de viaje de negocios todo ese tiempo a Berlín, a 2000 kilómetros de distancia.  Antes de irse estuvimos hablando sobre si seguir con nuestra relación o no, y al final decidimos seguir: "nuestro amor es más fuerte que la distancia y el tiempo que nos separa.", dijimos. Hablábamos todos los días e incluso había días que hacíamos videollamada; había días que nos daba la sensación de que la relación se estaba enfriando, o al menos yo lo pensaba. Pero a la vez pensé que serían tontería mías, que todo estaba bien. Pasó el tiempo y su estancia en Berlín llegaba a su fin. Decidí ir al aeropuerto a recibirle, a modo de sorpresa, y por fin darnos los besos que tanta falta nos hacían. Allí estaba, con cara de agotamiento por el viaje. Supongo que...