Lo más difícil es ver lo evidente.
En la vida nos negamos a hacer muchas cosas: un viaje, una actividad, ir al gimnasio,cambiar de estilo, hacer algo que cambie tu vida por completo y haga que ésta de un giro de 360º. Hay veces, incluso, que nos negamos a amar a alguien, a compartir historias y momentos, a contarnos secretos o a sincerarnos; a pesar de ser cosas que hacen de la vida algo bonito. ¿Y qué hay detrás de tantas negaciones? El miedo. Ese mismo miedo que nos impide ver algo que es evidente, algo que está justo delante de nuestras narices pero que de alguna manera ocultamos. Y así, ocultando la verdad, solo conseguimos vivir una realidad paralela en la que todo es como nos gustaría. El problema llega cuando abrimos los ojos y la realidad nos golpea en la cara; y duele, aun sabiendo que éramos conscientes de todo.