No estoy hecha para nadie.
Era una chica insegura, quizá demasiado. Además de reservada, ya que se lo guardaba todo para sí misma, hasta lo más simple, lo que no dudaría en contarle a alguien de confianza. Hasta que un día encontró a la persona adecuada con la que hablar de todo aquello, y más cerca de lo que nunca habría imaginado, en su propia casa. Una vez se estaba probando unos vestidos en el espejo de su habitación y empezó a preguntarse (en voz alta) por qué aún no había encontrado a su "príncipe azul". De pronto, algo detrás de ella empezó a brillar, una pequeña luz, que dio lugar a una pequeña persona, un hada. La chica, al ver el reflejo en el espejo, se giró bruscamente y se quedó un rato contemplando la figura. Entonces el hada habló: -Pequeña, parece que has visto un fantasma. Al cabo de un rato, la chica fue capaz de articular palabra: +¿Acaso no lo eres? -A cualquier cosa se le llama hoy en día fantasma. Pero no, no lo soy. Soy el hada que habita en tu dormitori...