Caer en ti.
Eso es lo que hago, una y otra vez, caer en ti. Recordando que una vez fuimos, y al cabo dejamos de serlo. Que te veía y mi estado de ánimo cambiaba, yo cambiaba. Caigo en ti, como lo hacía antes, queriendo hablar contigo a todas horas y sabiendo que es mejor que no lo hagamos. Queriendo verte, sabiendo que no nos conviene, que no me convienes. Pero se, que al igual que yo caigo en ti, tú también lo haces; que no puedes evitar recordar las miradas y las palabras, y que al fin y al cabo, eso es lo que nos hace volver a caer en esa tentación, los recuerdos.