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Deja de mentirme.

Siempre tenía una palabra bonita, siempre tenía piropos para cada momento, el exacto, el que hacía falta; tenía el "don de la palabra". Pero ese era el problema, que las palabras bien, pero de nada servían si no había hechos. Si peleábamos, encontraba la palabra perfecta para que la situación cambiase, y sino hacía cualquier tontería y me acababa riendo.  Pero me cansé, le dije que dejara de mentirme. Que si todo lo que decía, incluidos los piropos, no eran sinceros, que lo dejase ya; no soportaba las mentiras, y sentía que todo lo que salía de él, lo era. No quería vivir una mentira y acabar siendo como él, ganando lo que quería a base de mentir. 

Sentimientos mutuos.

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No sabía cómo sentirse. Desde ese primer "Hola" todo cambió. No se conocían de nada, pero esa primera palabra fue la clave para hacer que estuvieran unidos de alguna forma.  Pensaba que, conforme se iban conociendo, él estaba interesado de verdad; se mostraba cariñoso e interesado por ella, pero no. Siempre le ocultó su vida personal.  Se dio cuenta de que la quería como un capricho pasajero, así que se distanciaron; a veces se arrepentía de haberlo conocido, pero sabía que eso no era cierto. De alguna forma no podían separarse, era como si un pequeño hilo a punto de romperse les uniese.  Se seguían llevando bien, pero por algún motivo ya no se mostraban el mismo cariño. Aunque cada vez que se veían se dijesen cuatro cosas, o quizá ninguna, durante el resto de horas se miraban, y en esas miradas se decían todo lo que no podían con palabras y que a la vez les dolía tanto no poder expresar.  Era un sentimiento mutuo de querer y no poder.

No, no estoy bien.

¿Cómo estarlo cuando la persona que más te importa te considera un cero a la izquierda?  ¿Cómo estarlo cuando te das cuenta que no eres tan especial como algunos dicen?  ¿Cómo sonreír cuando por dentro estoy gritando de dolor?  ¿Por qué debería fingir que sí estoy bien? ¿Para no llamar la atención de los demás y "aprender a ser fuerte"?  Yo no quiero eso. Yo no quiero fingir que soy fuerte porque sé que no lo soy. Y no mentiré diciendo que soy la persona más feliz y afortunada por el simple hecho de vivir. Porque nadie lo es. Nadie es completamente feliz. Todos tenemos esos momentos en los que "no estamos bien".

Lecciones de la vida.

De niña soñaba con un mundo distinto, un mundo en el que la gente fuese distinta a la del mundo real.  Soñaba con un mundo fantástico en el que nada tenía sentido, pero para mí era tan real como éste.  En él hacia vida normal, conocía gente nueva, practicaba las lecciones dadas en clase, leía, corría...Y por supuesto, en ese mundo siempre tenía un hueco para mí, para pensar en qué era lo correcto en cada momento, para pensar si iba por el buen camino e incluso para plantearme un futuro.   Pero en ese mundo también vivía experiencias por las cuales preferirías no pasar en la vida real; eso sí, a partir de ellas aprendí a razonar y a saber afrontar determinadas situaciones. Y fue eso, mis sueños, y no otra cosa, lo que me hizo abrir los ojos.

Te arrepentirás de...

A todos nos ha pasado, no hay nadie que se libre de no haberse arrepentido algo. A quien le preguntes te va a decir que sí, y si te dice que no, seguro que se lo está guardando para sí. Te arrepentirás por no haber dicho algo a tiempo, de no haber querido lo suficiente, de no haber estado en cierto lugar en ese momento concreto, de no haber aprovechado el tiempo y no haber reído suficiente, de haber perdido a la persona que más querías... Te arrepentirás de hasta lo más simple que te haya pasado pero lo peor no es eso, lo peor es el vacío que se te queda después, sabiendo que hay oportunidades que no se vuelven a repetir.

Lo que nunca te dije.

Callado y reservado. Nunca decía todo lo que sentía, se lo guardaba todo para sí, y así acabó todo. Alguna que otra vez le dijo características sobre su físico, algo sobre su personalidad, pero nunca logró abrirse. La llamaba por apodos cariñosos, pero eso no le valía; ella quería que después de todo el tiempo que había pasado le dijese por qué le tenía ese cariño y por qué la eligió. Pero nada. Así que pasó el tiempo y cuando por fin estaba decidido, después de pensar por largo tiempo las palabras exactas, ya era demasiado tarde.  No se rindió, y por si la chica cambiaba de opinión le escribió por la noche todo lo que pensaba, empezando por un "lo que nunca te dije". 

Thank you.

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Todo lo que sé del amor, lo aprendí de ti. Todo lo que sé del dolor, lo aprendí de ti. Fuiste el único, el primero; me acogiste cuando estaba herida...pero lo más importante que me diste fue que fuiste el que más dolió. Así que, gracias por el corazón roto, y por la cicatriz permanente. Porque si no fuese por ti, probablemente olvidaría cómo se siente dejar ir y cómo se siente tener un nuevo comienzo. Aún recuerdo cuando llamaste y dijiste que ella no significaba nada, ¿Cómo podías esperar que te mirara de la misma manera?  Fuiste el primero, pero no el último;me mostraste la soledad y me obligaste a ponerte en el pasado. Cada vez que me encuentre sólo, en pedazos, me encontraré a mi mismo; solo recordaré cuando me heriste y sobreviví. Así que, gracias por el corazón roto.