Lo mejor.

Siempre se ponía en lo peor, era como su pequeña gran manía. Decía que prefería pensar así antes que llevarse la sorpresa.

Su vida no había sido fácil. Una y otra vez le acechaban los problemas, como si fuese un imán de negatividad. Y casi, porque pocas veces se topaba con algo de suerte. Y cuando parecía que ésta le sonreía, poco duraba.

Por eso, decidió cambiar de mentalidad, ya que era de las personas más optimistas que había conocido. Y la verdad que fue una buena técnica; ahora todo lo que antes era malo, era lo contrario. Gracias a esa decisión su vida cambió a mejor. 

Lo mejor había sido ponerse en lo peor. 

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