Lecciones de la vida.
De niña soñaba con un mundo distinto, un mundo en el que la gente fuese distinta a la del mundo real. Soñaba con un mundo fantástico en el que nada tenía sentido, pero para mí era tan real como éste. En él hacia vida normal, conocía gente nueva, practicaba las lecciones dadas en clase, leía, corría...Y por supuesto, en ese mundo siempre tenía un hueco para mí, para pensar en qué era lo correcto en cada momento, para pensar si iba por el buen camino e incluso para plantearme un futuro. Pero en ese mundo también vivía experiencias por las cuales preferirías no pasar en la vida real; eso sí, a partir de ellas aprendí a razonar y a saber afrontar determinadas situaciones. Y fue eso, mis sueños, y no otra cosa, lo que me hizo abrir los ojos.