Shivers
Sonó el teléfono y mi corazón comenzó a latir más rápido que nunca. Sabía lo que podía significar esa llamada. con los nervios a flor de piel, contesté, y, efectivamente, era lo que esperaba. Me habían llamado a filas, y tenía que irme al día siguiente.
Decidí que la tarde de antes debía dedicársela a Isabela, mi compañera de vida. Organicé un picnic en el parque más grande de la ciudad e incluso me atreví a preparar una merienda con algunos pasteles y tarta. Isabela iba a alucinar.
Pasé a recogerla a las seis; vivía cerca del parque, por lo que dejé preparado el picnic antes. Le tapé los ojos y nos fuimos. cuando llegamos allí, le destapé los ojos e Isabela quedó completamente alucinada.
- ¿Todo esto lo has hecho tú solo?
- Sí.
Seguía boquiabierta, era algo que siempre había querido hacer. sin embargo, al sentarnos su semblante cambió de repente, parecía preocupada. Llegaba el momento de contarle el por qué.
- ¿A qué se debe todo esto?
- Verás...Me han llamado a filas - dije con la voz entrecortada.
- ¿Cómo? ¿Para cuándo?
- Debo partir mañana.
Tras unos minutos de silencio y angustia, encendí el móvil y puse una de nuestras canciones favoritas, "Shivers", de Ed Sheeran. Me levanté y ñe tendí la mano, invitándola a bailar. Ella dudó un segundo, pero me dio la mano y entre lágrimas se levantó y nos pusimos a bailar. Como cuando lo hacíamos en casa.
Fue una tarde inolvidable. Le prometí que volvería y que volveríamos a bailarla, sintiendo esos escalofríos que sentimos cada vez que nuestros cuerpos se rozan. Cada vez que escuchamos nuestra canción.
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