La cara B
Mientras intentaba enhebrar la aguja con el hilo que lograría el acabado perfecto del bajo del vestido, vi con el rabillo del ojo cómo uno de los demás concursantes se acercó al jurado. Me pareció extraño porque no nos dejan acercarnos a menos que sea una urgencia. Enhebré la aguja, por fin, y en un abrir y cerrar de ojos, ambos habían desaparecido.
Me quedé intranquilo, algo me olía a chamusquina. Debía averiguarlo, aunque eso supusiese perder tiempo de costura y perder la prueba. Dejé mi puesto y pregunté al jurado si podía ir al baño, fingiendo un intenso malestar. Lo conseguí; conseguí acceder a los entresijos del plató.
Tras varias vueltas buscando y evitando ser descubierto, vi a lo lejos a los dos. Estaban hablando con la productora, lo cual hizo saltar todas mis alarmas. El concurso estaba amañado, sin duda, y se encargarían de que él ganara.
Pensé que de nada me serviría protestar diciendo que lo sabía todo, sino que tenía que conseguir pruebas de ello. Ahora tenía un nuevo reto, ir en busca de mi móvil al camerino para poder grabarlo todo. Sin embargo, de camino a éste me pareció ver a los otros miembros del jurado. Me estaban buscando, pues llevaba mucho ausente.
Logré esquivarlos y entré en el camerino. Cogí mi móvil y volví al lugar donde los vi. Seguían allí y no dudé ni un momento, comencé a grabar y echar fotos. Vi cómo firmaban unos papeles...la gran prueba; conseguí acercarme para escuchar y eso disipó las dudas que quedaban. Mi dedo pulsó el botón de grabadora.
Meses después, una vez finalizado el concurso, asistí a otro programa en el que desvelé la cara B y los secretos del concurso.
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