La incomprendida.

 Nueve de Enero, el cumpleaños de papá. como todos los años, es un día especial en el que nos juntamos con la abuela, mi hermana Julia y mi novio lucas. Además, este iba a ser incluso mejor porque estaba Tommy, mi sobrino de un añito. 


A pesar de ello, podía estropear un día tan especial con algo que quería contarles. Había decidido que iba a dejar todos los estudios para dedicarme de lleno a la escritura. Mi gran pasión desde que tenía solo quince años. 

Llegaron las seis de la tarde y ya estaba prácticamente todo preparado; decoración, algo de merienda y los regalos. Solo faltaban los invitados y la tarta. Entonces, al cabo de unos minutos, llegaron todos y comenzó la fiesta. 

Todo estaba yendo fenomenal, todos reían y parecían disfrutar del momento, sobre todo  Tommy, que reía a carcajadas. Pensé que sería el momento perfecto, pero mi hermana se adelantó.
   - ¡¿Alguien quiere tarta?! - preguntó.
Todos respondieron al unísono y fui con ella y con mi abuela a la cocina.

Mi hermana habría preparado la tarta favorita de papá, La tarta de queso. Mientras la abuela preparaba los platos, cogí las velas y justo al acercarme a Julia dije:
    - Voy a dejarla universidad para ser escritora.
Se escucharon cubiertos caer al suelo y al darme la vuelta mi abuela me miraba fijamente.
    - Estás loca niña, sin estudios no serás nada - confesó mientras cogía los cubiertos.
    - Ana...piensa lo que acabas de decir, ¡no tiene sentido!
    - Julia, es lo que más deseo. Quiero contarlo a todos.

Entonces noté la mano de mi hermana agarrarme y decirme:
    - No vas a estropear este día.
    - Pero...

Y antes de poder decir nada, salieron mientras cantaban "cumpleaños feliz" y yo me quedaba allí, incomprendida e infravalorada.

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