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El parque.

Como cada día, al salir del instituto, Diego pasaba horas en el parque de al lado de su casa, justo hasta la hora de comer. Algunas veces coincidía con las mismas personas, e incluso ya se conocían, otros sin embargo parecía como si hubiera pasado un huracán y hubiera barrido todo rastro de personas. Aquel día estaba bastante nublado y el día parecía un poco triste, pero a pesar de ellos le gustaba quedarse contemplando la vida desde su banco. Había poca gente, entre ellos algunas parejas, gente paseando a sus perros y Lucía, una niña de unos 10 años. Era muy alegre y simpática, a la que le había cogido especial cariño ya que siempre le pedía jugar o le contaba aluna historia suya. Estaba justo a su padre y su perrito, y ella iba corriendo persiguiendo a su perro mientras reía.  Al cabo de unos minutos, su padre se acercó a ella y le dijo al oído, a lo que ella contestó con un movimiendo afirmativo de cabeza. Poco después, su padre se fue con el perro y Lucía se quedó sola jugando ...

Mentira.

  Christopher había nacido en una familia que siempre había dedicado su vida su vida y estudios a la historia. Su abuelo fue militar de la Segunda Guerra Mundial y su padre es catedrático en Historia. Como consecuencia, siempre había estado interesado en la historia del mundo y desde pequeño desarrolló un afán y entusiasmo increíbles por la investigación. Con 30 años, ya dedicaba su vida a la investigación histórica y justo acaba de adentrarse en uno de los proyectos que más tiempo y quebraderos de cabeza le daría; la investigación de familias desaparecidas en los años 40. Tenía muchos indicios, miles de folios amontonados en la mesa sobre distintas personas desaparecidas. Tenía que investigar de uno en uno, los datos que aparecían, datos familiares... Etc, e ir juntando los que podrían ser miembros de la misma familia.  En ocasiones, descubría que algunos de los posibles miembros de la familia aún seguían vivos e iba a visitarlos para hacerles una entrevista personal en busca...

Mentira

  Esa sensación que sentí cuando descubrí toda la verdad, o más bien toda la mentira en la que me habías envuelto. Una sensación que me quemaba poco a poco, pensando y recordando todo lo vivido y todo lo disfrutado contigo. No hay peor sensación que la de verte a ti mismo hundiéndote, como la leña en la hoguera quemándose lentamente hasta convertirse en ceniza. Así estaba yo. Ceniza que después desaparece con el viento, como todas las promesas que quedaron en el aire, disipándose.  Recordar tus palabras era el combustible, la gasolina que iba encendiendo esa llama en mi. Todo eso, todos los recuerdos y momentos compartidos, todos los besos, las promesas, el amor...Quemados en la hoguera de mis sentimientos, para después esfumarse para siempre y comenzar a renacer en las cenizas.  

Garabatos

 Bianca era una niña sudafricana de ocho años, soñadora y fuerte. Le gustaba jugar con los demás niños y también ayudar a todo l mundo en lo que pudiese. Ella, sin embargo, recibía más bien lo contrario de lo que ella daba y, por si fuera poco, recibía burlas de otros niños ya que ella no era igual que el resto de niños, ella era albina y eso hacía que no fuera aceptada por todos. Un día se encontraba dibujando en una mesa, apartada del resto. Una de sus amigas la vio y decidió acercarse a ver qué hacía. al llegar vio el papel de Bianca lleno de garabatos y, al no comprender nada, le preguntó:   - ¿Qué es eso?   - Nada, lo que siento - contestó.   - ¿Lo que sientes? - la amiga de Bianca se quedó extrañada. No sabía que quería decir.    - Sí, cómo me siento cada día...Como no sé dibujar intento hacer lo que puedo. Ojalá algún día alguien pueda enseñarme a dibujar tan bien, que lo que quiera expresar se sienta tal y como yo lo sient o. 

Coincidir

 Hay veces, muchas veces, que se coincide con alguien en sitios, en ciertos momentos...etc.  Puedes coincidir con alguien en mitad de un paseo y acabar tomando un café juntos en la cafetería de la esquina. Puedes coincidir con alguien en una red social, comenzar a interactuar y acabar siendo grandes amigos. Puedes coincidir con alguien en una clase o en un trabajo y convertiros en almas gemelas. Pero, ¿coincidir con una persona y que acabe siendo quien te acompañe el resto de tu vida? Pocas veces ocurre. Y qué suerte quien coincide de esa manera, porque la casualidad, la coincidencia y el amor real, muchas veces, van juntos, formando un lazo irrompible. 

La noche que nos conocimos.

La noche que nos conocimos era fría y oscura. Quizá llovía o quizá no, no lo recuerdo bien; lo que sí recuerdo bien es que aquella noche me acosté con una gran sonrisa que ya presagiaba algo bueno.  La noche que nos conocimos en verdad ya nos conocíamos, aunque solo un poco. Ya sabíamos nuestros nombres y alguna que otra cosa sin importancia, puesto que salíamos juntos en el mismo grupo de amigos. La noche que nos conocimos, en realidad, fue la noche que nos hicimos verdaderamente amigos; tuvimos la oportunidad de "hacer migas" y, después de horas hablando, comenzamos a conocer detalles el uno del otro que desconocíamos.  Lo cierto es que teníamos mucho en común y la conexión era total. La noche que nos conocimos, fue la noche en que le frío pasó a calor y se encendió una llama entre los dos que sigue encendida a día de hoy.

Las voces de los muertos.

No sabía cómo ni por qué estaba allí, delante de millones de tumbas decoradas por racimos de flores, en mitad de una noche oscura en la que la luna apenas alumbraba por culpa de las nubes. Quizá fue un impulso lo que le hizo ir hasta allí, la necesidad que tenemos en ocasiones de volver a escuchar la voz de alguien que ya no está entre nosotros. Tras varios paseos rodeada de nombres desconocidos, de los seres queridos de moles de personas, allí estaban; el motivo por el que esa noche decidió visitar el cementerio. Sus abuelos, los dos enterrados el uno junto al otro, unidos como lo habían estado toda su vida. Necesitaba estar con ellos, hablarles...Sabía que era inútil porque no la iban a escuchar, pero permaneció allí de pie delante de ellos durante unos minutos. Pensó que se estaba volviendo loca, pero le pareció oír la voz de su abuela, diciéndole lo que tanto necesitaba: Lo estás haciendo genial, sigue así porque vales mucho. No dejes que na...