Las voces de los muertos.

No sabía cómo ni por qué estaba allí, delante de millones de tumbas decoradas por racimos de flores, en mitad de una noche oscura en la que la luna apenas alumbraba por culpa de las nubes.

Quizá fue un impulso lo que le hizo ir hasta allí, la necesidad que tenemos en ocasiones de volver a escuchar la voz de alguien que ya no está entre nosotros.

Tras varios paseos rodeada de nombres desconocidos, de los seres queridos de moles de personas, allí estaban; el motivo por el que esa noche decidió visitar el cementerio. Sus abuelos, los dos enterrados el uno junto al otro, unidos como lo habían estado toda su vida.

Necesitaba estar con ellos, hablarles...Sabía que era inútil porque no la iban a escuchar, pero permaneció allí de pie delante de ellos durante unos minutos. Pensó que se estaba volviendo loca, pero le pareció oír la voz de su abuela, diciéndole lo que tanto necesitaba:

Lo estás haciendo genial, sigue así porque vales mucho. No dejes que nadie te hunda, puedes con todo. Estuve y siempre estaré orgullosa de ti.

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