Acontecimientos inesperados.
Desperté y miré por la ventana, hacia un día gris y fresco, típico de otoño. Hoy mi familia y yo íbamos a ir de excursión por el bosque, aprovechando las vacaciones de mis padres. Aún estaba tumbado en mi cama cuando de repente un ruido ensordecedor comenzó a escucharse por el pasillo. De pronto la puerta de mi habitación se abrió de golpe, era mi hermano pequeño, que venía a toda prisa a levantarme. - ¡Vamos! ¡Vístete ya! – me decía mientras de golpeaba con un cojín. - Voy, voy. Cogimos las mochilas y partimos dirección al monte. Primero teníamos que coger el coche y recorrer unos 10 kilómetros de carretera hasta llegar a la zona donde comenzaban las rutas para senderistas y una vez allí empezaríamos a caminar y adentrarnos en senderos y bosques frondosos. Llegamos al monte y, en comparación con otras ocasiones, se veía todo bastante tranquilo, quizá porque el ...