Acontecimientos inesperados.
Desperté y miré por la ventana, hacia un día gris y fresco, típico de otoño. Hoy mi familia y yo íbamos a ir de excursión por el bosque, aprovechando las vacaciones de mis padres.
Aún estaba tumbado en mi cama
cuando de repente un ruido ensordecedor comenzó a escucharse por el pasillo. De
pronto la puerta de mi habitación se abrió de golpe, era mi hermano pequeño,
que venía a toda prisa a levantarme.
-
¡Vamos! ¡Vístete ya! – me decía mientras de golpeaba
con un cojín.
-
Voy, voy.
Cogimos las
mochilas y partimos dirección al monte. Primero teníamos que coger el coche y
recorrer unos 10 kilómetros de carretera hasta llegar a la zona donde comenzaban
las rutas para senderistas y una vez allí empezaríamos a caminar y adentrarnos
en senderos y bosques frondosos.
Llegamos al
monte y, en comparación con otras ocasiones, se veía todo bastante tranquilo,
quizá porque el clima no acompañaba demasiado. Además de nosotros, había un par
de coches más, lo que significaba que estaríamos bastante tranquilos. O eso
creía yo.
No llevábamos
una ruta programada como tal ni unos kilómetros como meta, simplemente
caminábamos y caminábamos, hasta que llegase la hora de comer y parásemos en algún
lugar a descansar. Tras unos 3 kilómetros recorridos comenzamos a adentrarnos
en un bosque inmenso. Había árboles y arbustos enormes que tapaban la poca
claridad que había y parecía que era de noche. De repente, sentí como unas
ramas crujir a mi derecha, pero nadie más lo escuchó así que preferí no darle
importancia.
Sin
embargo, el ruido era cada vez más intenso y hacía mucha calor. Cuando nos
dimos la vuelta, descubrimos que un gran incendio se había desatado. Las llamas
no paraban de progresar por el bosque y comenzamos a correr asustados. El fuego
nos rodeó de tal manera que quedamos divididos, mi hermano y yo por un lado y
mis padres por otro.
Se escuchaban
miles de sirenas y helicópteros y supuse que alguno nos veía y podría sacarnos
de ahí. Ya no podíamos huir más, no había escapatoria…Pero de pronto, un
helicóptero volaba justo encima nuestra. Miré hacia arriba y un bombero nos
llamaba desde arriba, y no solo ella, mis padres también se encontraban a
salvo.
Nos
agarramos a la escalera de rescate y comenzamos a trepar por ella hasta el
helicóptero. Finalmente, llegamos a casa, sanos y salvos, y nos comunicaron que
alguien había provocado ese incendio.
Comentarios
Publicar un comentario