Un viaje extraordianrio.
Quería hacer un gran viaje, largo, sola y lejos de casa. Después de buscar y buscar destinos me decidí por el sudeste asiático, concretamente, Laos. Siempre había hecho viajes más culturales o simplemente vacacionales, así que decidí hacer algo distinto.
Fue un viaje muy largo con lo que llegué a Laos agotada. Era ya por la tarde, así que ese día solo lo dediqué a dejar las maletas en la habitación del hotel y a dar un pequeño paseo por los alrededores. al día siguiente comenzaba mi aventura.
Decidí ir a Laos con el propósito de subir su montaña más alta, Phou Bia, de 2820 metros de altura. Hacía muchos años que hacía este tipo de retos y tenía mucha práctica, así que supuse que no sería complicado. Pero no tuve en cuenta que el clima y la vegetación no es igual en todo el mundo.
Ya había estudiado la zona y las posibles rutas y escogí una que no era peligrosa pero sí algo arriesgada. Debía atravesar una infinidad de vegetación e ir a orillas del río Mekong. Me encontraba a bastantes kilómetros de la cima así que la ruta me llevó varios días. El primer día fue tranquilo, salvo la densa arboleda, el calor húmedo y algún que otro insecto, no tuve mayor problema. Pasé la noche en un pequeño poblado en mitad de la ruta.
El segundo día amaneció nublado y tras unos kilómetros me sorprendió un fuerte monzón. Llovía muchísimo y hacía mucho viento, además, el río creció demasiado y dificultó bastante la ruta. Sin embargo, no me detuve. Finalmente, llegué a la cima sana y salva, con algún rasguño, pero orgullosa de haber alcanzado la cima soñada.
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