Esa clase de persona.
Me hizo pensar que era de ese tipo de personas en las que se puede confiar ciegamente, en la que depositar tus dudas para poder salir de ellas, un hombro en el que llorar, una abrazo en el que aislarse. Pero era solo cuestión de tiempo que su verdadera identidad saliera a flote.
Al principio me confundió, me engañó como a una tonta pero ¿y qué? Ahora sé que recapacité a tiempo y supe ver lo que en realidad era, todo lo contrario a esa clase de persona que quieres a tu lado, esa clase de persona por la que darías tu propia vida.
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