Amantes eternos.
Pasaban las horas hablando, de cualquier cosa, aunque en verdad nunca hubo confianza. Se veían, normalmente a deshoras, cuando nadie los podía ver, cuando caía la noche y todo estaba tan oscuro que nada se distinguía bien; era la hora perfecta.
Había algo entre ellos. A veces les daba por llamarlo amor, pero ambos sabían que eso solo era una mentira dentro de las más grande. Amor era lo que "sentían" por la otra persona, porque había otra, y esa era la pareja de ambos.
Los dos tenían su pareja estable y los dos presumían de estar en el mejor momento. Pero también sabían que si todo se descubría nada quedaría; perderían a su pareja y también se perderían el uno al otro, simplemente por haber causado las rupturas con su juego.
Lo que más les gustaba era que todo fuese un secreto, el mantenerse ocultos y saber que algún día todo sería descubierto. Que eran amantes eternos y encontrarse era su karma.
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