El secreto mejor guardado.

La verdad es que no estaba pasando por un buen momento. Su madre estaba ingresada en el hospital, grave y su padre apenas estaba en casa por el trabajo.
Y bueno, los estudios tampoco es que le fueran muy bien, últimamente suspendía todos los exámenes, estaba distraído en clase, y no hacía la tarea.

-Como sigas con esta actitud no conseguirás pasar de curso- le dijo un día su profesor.

Él se limitó a mirarlo, y se fue, ni siquiera tenía fuerzas para contestarle.

Llegó a casa, tiró la mochila y después de un buen rato sentado en la cama, pensando, fue corriendo al hospital a ver a su madre. Pero no le gustó lo que vio. 
Su madre había empeorado, justo en ese momento la enfermera estaba a su lado administrándole calmantes para el dolor. Su madre le dirigió una débil mirada y a él se le partió el corazón; sabía que era cuestión de tiempo que llegara el final.

Se quedó un rato en el pasillo, y salió el doctor. Éste le dijo que su madre estaba mucho peor y que era cuestión de horas. 

Esa noche se quedó allí a dormir con ella, fue una noche bastante tranquila, lo cual le sorprendió. 

Al día siguiente en mitad de clase, recibió una llamada de su padre. <<Es el fin>>. Salió del aula y lo cogió.

-Hijo, tienes que venir al hospital.- Y colgó. 

Llegó y ahí estaba, su madre con la cara tapada. Toda la familia estaba allí, en un ambiente sombrío. Se derrumbó allí mismo. <<¿Por qué?>>- Se preguntó.

Pasaron los días y no levantaba cabeza; dudaba que pudiera hacerlo alguna vez. Estaba en casa junto a su padre; estaban cenando en el más absoluto silencio. Pero al cabo del rato su padre habló.

-Tengo algo para ti, es de tu madre. Nunca supo cuándo dártelo hasta que vio que su enfermedad se la llevaba. -Le tendió un sobre.

+¿Qué es?

-Ábrelo y lo descubrirás.

Era una carta:

Hola cariño, siento mucho la situación por la que estás pasando pero bueno ya es algo irremediable. Por eso, y por no haber tenido valor antes, he decidido darte esta carta, la cual escribí hace un tiempo.
Ya sabes que para mi has sido lo más importante en mi vida, lo habría dado todo y más por ti si no hubiera sido por esta maldita enfermedad. Verás hay algo que nunca te dije, ni tu padre ni yo, porque temíamos tu reacción pero también es cierto que no puedes vivir toda tu vida engañado. 
Bueno, lo que trato de decirte es que tu padre, el que está ahora mismo contigo, a tu lado, no es tu padre biológico. Tu verdadero padre murió cuando yo estaba embarazada, pero por suerte lo conocí a él y decidió adoptarte y tratarte como un verdadero padre.
Siento que te enteres de esta manera, pero no quería hacerte daño, ni cuando eras un niño ni cuando eras un adolescente. Ahora eres todo un hombre, y espero que sepas perdonarme.
Te quiero, y siempre te querré.
Mamá.

No supo qué decir, se había quedado de piedra. Su padre lo abrazó y entonces rompió a llorar. 

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