El marido ausente.

Casi tres años casados de los cuales dos ni siquiera los podría considerar como "años de matrimonio".

De recién casados todo era perfecto, pero al poco tiempo la cosa empezó a cambiar, o más bien él. 

Cada uno tenía su trabajo, ella turno de tarde y él de mañana, desde bien temprano. Total, eso ya hacía que no tuvieran tiempo apenas para estar juntos, sólo por la noche; momento que aprovechaban para cenar juntos y y ver alguna película, o simplemente charlar sobre cómo había ido el día.

Pero de pronto un día, su marido le dijo que tenía una cena de empresa, lo cual le extrañó un poco ya que no era ninguna fecha importante pero decidió no darle más vueltas. Sin embargo, pasaban los días y empezó a distanciarse de ella; le rechazaba los besos, los abrazos...e incluso a veces llegaba a contestarle mal.

Al final tuvo que darle más importancia, ya que la situación se repetía una vez tras otra:
  - ¿Te pasa algo? 
  + ¿Por qué lo dices?
  -Por tu actitud distante.
  +Nada, estoy como siempre.

El resto de días intentó averiguar el por qué de ese cambio. Sin éxito. Hasta que un día sus sospechas llegaron más lejos:
 - Lidia, me han cambiado el horario de trabajo, bueno...me han puesto un turno extra, por la noche.
  + ¿Por la mañana y por la noche?
  - Sí...
  + Pues vaya.
  - Mañana empiezo. 

Lidia no quiso seguir con la conversación, puesto que su mente ya se estaba poniendo en los peor. Se fue a la cama y al rato se acostó él, y fue cuando le preguntó:
  - He de suponer que entonces te habrán hecho un nuevo contrato, que especifique ese horario, ¿no?
   +Sí, claro.

Al día siguiente, cuando su marido se marchó a trabajar, Lidia empezó a comportarse de una manera de la cual no se sentía orgullosa, pero sabía que tenía que hacerlo si quería averiguar la verdad de tanto distanciamiento. 
Se puso a rebuscar entre los documentos del trabajo que su marido guardaba, entre los cuales debía estar ese "nuevo contrato". Tras un rato, lo encontró, pero era justo lo que sospechaba; no había ningún contrato nuevo ni ningún horario nuevo. Había sido todo una invención y lo más seguro es que fuese para ocultar algo.

Cuando ella regresó a casa del trabajo, por la tarde-noche, él estaba a punto de salir, se despidieron y allí se quedó ella, sola. Pero no quieta; decidió salir detrás de él y comprobar por sí misma que de verdad tenía trabajo por la noche. 

Sabía que no se estaba comportando bien, que no estaba bien dudar de él pero después de ese extraño distanciamiento pero que era lo más lógico. Nadie cambia de un día para otro.

Vio que entraba en un restaurante, decidió acercarse un poco más para poder ver el interior y así no hacerse crearse ideas erróneas. Pero no le gustó lo que vio, puesto que descubrió que llevaba toda la razón; por mucho que le doliera, su marido le estaba siendo infiel. Se fue y esperó al día siguiente; quería oír de su propia boca toda la verdad.

 + ¿Qué tal ayer? Cansado, imagino. - Dijo Lidia.
 - Pues sí la verdad, pero en fin, es lo que toca...
 + Ya...- Hizo una pausa, no sabía si seguir con lo que estaba a punto de decirle pero a la vez pensó, "¿por qué no?"- ¿Cuándo vas a dejar de mentirme?
 - ¿Mintiéndote? No sé de qué me hablas.
 + De tu supuesto nuevo contrato, de tu supuesto nuevo horario por la noche...Todo excusas para verte con otra.
 - Lidia...No quería que te enteraras así.
 + No, simplemente no querías que me enterara. Pero, ¿sabes qué? Hay cosas que se ven, que se sienten...
 - Lo siento...
 + Ahora entiendo tanto distanciamiento, tu ausencia, a pesar de que estuvieras aquí.

Después de eso, se fue a la habitación. Empezó a recoger sus cosas, estaba claro que no quería seguir allí mientras le era infiel. 

 -Lidia no te vayas, por favor. Te prometo que volveré a ser el que era.
 + Tu igual si, pero yo no, no después de esto. Ahí te quedas. 

Y se fue, para siempre. 
  

Comentarios

Entradas populares de este blog

Criaturas.

Cuando menos te lo esperas...

Shivers