Cuestión de tiempo.
Nos conocimos por casualidad, de estas veces que vas a un sitio y ves a "la persona"; esa persona que desde ese momento sabes que va a formar parte de tu vida, de una forma u otra.
Fue en mi cafetería favorita, donde solía ir alguna que otra vez a tomar cualquier cosa, desde un simple café a un desayuno completo. Se ve que trabajaba allí, cosa que me sorprendió, porque nunca antes lo había visto por allí.
Aquella mañana, la primera vez que crucé una mirada con él, me sirvió el desayuno. Fue entonces cuando me preguntó si deseaba algo más que sentí como un escalofrío, sentía que me ruborizaba, que medio temblaba...Y eso que solo tenía que contestar sí o no. Después me sonrió y se marchó, y sentí alivio, alivio de la vergüenza que estaba pasando.
Cuando llegué a casa llamé a mi mejor amiga y le conté. Se rió un poco de mí, en el buen sentido, porque sabía lo que me había pasado, lo que me pasaba.
- Lo que a ti te ha pasado es que te ha dado un flechazo- decía mientras reía.
- Anda ya, eso no pasa en la vida real- dije- Simplemente es soy muy tímida.
- Ya claro...¿Me vas a decir ahora que no te ha gustado ese chico?
- Hombre...No te voy a decir que no me haya fijado...Pero de ahí a que me guste...
- Pues, ¿sabes qué? Deberías ser más atrevida- contestó- Mañana vamos allí las dos y vemos qué pasa.
- Bueno...Me das un poco de miedo - empecé a reír- Pero está bien. Iremos.
- ¡Perfecto! ¿Te veo mañana a las 10?
- ¡Vale! Hasta mañana.
Llegó el día. Ahí estaba mi amiga esperándome en la puerta, con una sonrisa un tanto pícara. Entramos. Y de pronto, me di cuenta que no estaba; como sise lo hubiera tragado la tierra o hubiera sido todo un sueño.
- No está- le dije a mi amiga.
- Espera, vanos a preguntarle a la chica de la barra.
- Encárgate tú.
Mi amiga se acercó, y podía ver desde donde estaba que su cara no presagiaba nada bueno, que me iba a decir justo lo que me esperaba.
- No está...Resulta que estuvo ayer, justamente ayer, y solo ayer, de prueba.
- Pero no para quedarse...
- No...se ve que está probando en varios sitios.
- Pues vaya- dije un tanto decepcionada.
- ¡Eh! Nada de malas caras. Si tú sentiste ese click ayer es por algo. Ya veras que es cuestión de tiempo que os volváis a cruzar.
Cuestión de tiempo. Y así fue, unos meses después volvió a ocurrir, como un déjà-vu,, y conseguí vencer mis miedos.
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