La amante del asesino.
Inexperta en eso del amor, comenzó a hablar con un chico que conoció de casualidad. Sentía miedo, miedo de no ser suficiente, de no gustarle y que solo fuesen ilusiones suyas, miedo a sentir lo desconocido.
Los dos de la misma ciudad, apenas separados por unos metros de distancia. Se hablaban todos los días, a todas horas. Compartían casi todos los gustos y hobbies, la conexión era total. Y a ella poco a poco le iba gustando más, y a él, aparentemente, también. La única diferencia que había entre ellos era la edad; ella apenas una niña, con 16 años, él de 24. Ese era otro factor que le daba miedo al principio, hasta que vio que no tenía por qué temer nada.
Pasó más tiempo, 4 meses, la confianza era aún mayor, evidentemente y llegó el esperado momento:
- ¿Quieres que nos veamos esta tarde? - le propuso él.
- Vale - le sonrió a la pantalla.
Se vieron y fue una tarde bastante agradable; risas, alguna que otra caricia, buena conversación...etc.
Llegó a su casa, y estaba convencida de que ese miedo inicial se le había ido. Se sentía en una nube, flotando e pensamientos hasta que cayó rendida. Al día siguiente, despertó con una sonrisa de oreja a oreja al ver un mensaje suyo.
" Eres la casualidad más bonita."
Por un momento pensó que era algo irreal, pero no. Sin embargo, al tiempo él empezó a comportarse un poco raro, distante. Hasta tal punto que un día la dejó plantada en el último momento "por un asunto importante e urgente", del cual no le dijo nada.
El asunto no era otro que un robo con violencia en una joyería.
Ella no le dio demasiada importancia, al ver que la siguiente vez que quedaron le regaló un reloj precioso.
- Pero...no hacía falta...No estaba enfadada contigo, solo un poco decepcionada.
- Es un detalle que quería tener contigo por el desprecio que te hice la última vez.
- Parece muy caro...¿cómo lo has pagado?- le preguntó.
- Gracias a un nuevo trabajo que he conseguido- mintió, ya que se trataba de uno de los objetos robados.
Siguieron hablando por más tiempo, todo genial. Quedaron en casa de él, y ese día saltó la chispa entre los dos. Abrazos. besos llenos de pasión y deseo. No podía estar mejor en aquel momento; sabía que la cosa iba a ir a más pero lo deseaba más que nunca.
Comenzaron a desvestirse lentamente...hasta que sonó su móvil. Tenía un mensaje.
- No lo leas. Ya habrá tiempo - decía mientras le besaba.
- Puede ser del trabajo.
Se separó de ella un momento, y leyó el mensaje con cuidado de que ella no lo viera.
"Tienes dos horas para deshacerte de él, y después de su cuerpo. La recompensa será buena, si cumples."
- ¿Pasa algo? - preguntó ella.
- Lo siento...tengo que terminar un trabajo pendiente.
- ¿No puede esperar a mañana? - le abrazó y comenzó a besarle el cuello.
No...he de irme.
Se levantó de la cama y se fue a vestirse. Y ella, toda inocente, no le dio importancia y se quedó allí embobada mirando al techo. sin darse cuenta de que había sido abrazada por unas manos manchadas de sangre. sin darse cuenta de que se había convertido en la amante de un asesino.
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