Mi vergüenza

Insegura y tímida, siempre evitando, en la medida de lo posible, cualquier tipo de contacto visual. Salía lo justo, solo cuando era estrictamente necesario y con una vestimenta grande. 

Solía decir que no salía porque estaba a gusto en casa, viendo alguna película o leyendo un libro. 

 - Mi habitación es mi refugio- decía cuando le preguntaban. 

Pero no daba ninguna explicación más. Y la única verdad era que, allí refugiada y escondida de la sociedad, era donde de verdad se sentía segura. Es más, hasta le gustaba mirarse en el espejo y se gustaba físicamente ; porque esa era la razón de su escondite, huir de los comentarios de los demás sobre su cuerpo. 

¡Gorda! ¡Obesa!, insultos por el estilo que solo aumentaban sus ganas de quedarse escondida para siempre. Otras veces ni siquiera hacían comentarios, sino que el daño estaba en su mente y ella escuchaba esas voces. 

Hasta que al cabo de un tiempo, se miró al espejo y se dijo "Ya está bien". Empezó a salir a la calle, vestida normal y no con ropa tres tallas más grandes para taparse, y comprendió que la gente solo busca la perfección en un mundo lleno de imperfecciones y en el que nadie lo es. 

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