Corazón de hielo.
Eran las 8:30 de un lunes cualquiera. Elena se disponía a ir al trabajo pero sabía que no iba a ser un "lunes cualquiera", sino que hoy sería diferente.
Una vez en el trabajo, esa oficina en la esquina de una de las calles más céntricas de Bilbao, Elena actuaba como siempre. En su mesa trabajaba tranquila, a veces alguna que otra charla con un compañero la distraía...hasta que vio a Ricardo. Ricardo no solo formaba parte de su equipo de trabajo, sino que tuvo un encuentro amoroso con él años atrás, el cual no acabó muy bien. Su relación era bastante mala y al ver que éste se acercaba a su mesa, Elena no puedo evitar poner malas caras e incluso tratarlo de forma despectiva. Lo que nadie sabía era lo que Elena tenía planeado.
Sobre las 13:30 del mediodía, Ricardo terminó su turno, y como de costumbre, salió dirección a su casa. Elena, se ausentó también de su puesto de trabajo minutos después y salió de la oficina. Vio a Ricardo avanzar por la calle y Elena, sin que nadie se percatara, ni el propio Ricardo, comenzó a seguirlo hasta su piso. Una vez allí, entró en casa y Elena se las ingenió de tal manera que se coló detrás de él. Instantes después, mientras Ricardo se preparaba la comida, Elena sacó un cuchillo y lo apuñaló por la espalda sin piedad y sin que éste tuviera oportunidad de zafarse de ella. Elena se limitó a limpiar las posibles huellas y a salir, dejando ahí tirado el cuerpo de el que ahora sería su ex compañero de trabajo.
Volvió como si nada a u puesto de trabajo con única y simple excusa de haber salido a hacer un recado urgente.
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