Perseverancia.
Érase una vez una niña que se pasaba las tardes leyendo cuentos e historias increíbles. Sus padres preferían que jugase y no creyese todo lo que leía, pero Laia no les hacía caso.
Se imaginaba siendo la protagonista de esas historias y soñaba con esos mundos imaginarios, llegando incluso a recrearlos en la vida real. Sus padres pensaban que acabaría loca y decidieron dejar de comprarle libros, pero esto solo empeoró la situación. Ahora Laia pasaba más tiempo sola y refugiada en su dormitorio, releyendo los cuentos que aún poseía.
Conforme pasaban los años y Laia se hacía mayor, su sueño de ser la protagonista cambió al de ser la creadora de sus propios mundos e historias. Como pasaba mucho tiempo sola, casi siempre se encontraba escribiendo pequeñas ideas que nunca llegaban a nada. Hasta que un día dio con una comunidad virtual que compartía pequeños relatos.
Poco a poco, fue publicando sus relatos y breves historias ahí, hasta que un día, al no ver resultados, dijo: "Basta, voy a publicar mi propio libro". Decidió juntar todos sus relatos para crear un solo libro; sabía que no llegaría a nada, pero no perdía nada.
Consiguió dar con una editorial que no le pusiera pegas a su libro y finalmente acabó siendo publicado. Los primeros meses no consiguió nada, ni una venta ni una descarga del formato digital, y eso hizo que Laia desistiera de su sueño de ser escritora. Sin embargo, un día amaneció y encontró un mensaje de la editorial que decía que se habían vendido todos y debían hacer otra tirada de libros.
Sueño cumplido.
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