La rosa elegida.

 Hacía mucho tiempo que Victoria no tenía una cita, a pesar de la cantidad de pretendientes que solían llamar a su puerta. Venía de una familia adinerada e importante de la ciudad, por lo que la reputación y los modales lo eran todo. Siempre la criaron con la idea de que debía casarse con alguien de su misma condición y con la llegada de la primavera ese momento había llegado.


Miles de familias, o más bien, madres con sus hijas, asistieron a un baile que se celebraba en la ciudad con motivo de la "búsqueda" del marido perfecto para sus hijas. Era la primera vez que Victoria participaba en un evento así y estaba nerviosa, a la vez que emocionada. Había mucha gente, muchas chicas como ella y hasta algún que otro príncipe.

Empezaron los bailes, y a pesar de entablar conversación con algún que otro pretendiente, ninguno llegaba a captar la atención de Victoria. Hasta que entró uno de los duques más elegantes e importantes de la ciudad. Le hizo sombra hasta a los príncipes, y parecía que todo se había quedado en silencio por unos instantes. Sin saber cómo ni por qué, cuando Victoria se quiso dar cuenta, el duque estaba frente a ella.

    - ¿Me concedes el siguiente baile? - le preguntó
    - Claro - contestó Victoria después de unos minutos de silencio.

Tras ese día, siguieron viéndose en multitud de eventos y eran la comidilla de todas las familias. Todos hablaban con envidia sobre Victoria.
Finalmente, el duque acabó pidiéndole matrimonio delante de su familia, ella aceptó y su familia no podía estar más orgullosa. No solo por la noticia, sino por la reputación que les daría esa unión. Victoria por fin había sido la rosa elegida esa primavera.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Criaturas.

Cuando menos te lo esperas...

Shivers