Comerse la vida.
Hace años, cuando estaba ingresado por un simple virus (el cuál pensaréis que no sería tan simple cuando me obligaba a estar en cama), conocí a una gran persona que me hizo ver la vida de otra manera, con otros ojos. Esa persona se llamaba Carlos, y era todo un señor, un anciano. Él era mi compañero de habitación, aunque él prefería llamarme a mí "compi". Carlos estaba ingresado, pero no por un simple virus (ojalá); tenía cáncer de colon. Y pensaréis, buah pues qué rollo estar metido en una habitación todo el día con un viejo, pero he de deciros que fueron las mejores semanas de mi vida. Para mi fue toda una experiencia. todo el mundo asocia el estar enfermo con estar apagado, sin ganas de reír, sin ganas de hacer nada...Sin ganas de vivir. Bien, pues ese hombre demostraba todo lo contrario; a pesar de tener tal enfermedad, de estar constantemente con pastillas y con quimioterapia, siempre estaba sonriendo y sin perder el sentido del humor. Era un ejemplo de su...