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El crimen perfecto.

  "Hoy es el día perfecto para acabar con él. Ven a mi casa a las 15." Ese fue el mensaje que recibí el día de carnaval. Llevaba meses esperando para cumplir con un objetivo y ahí tenía la clave. Llegada la hora, fui al lugar de reunión para obtener la información necesaria antes de realizar la "misión".   - Organizaremos una fiesta por carnaval, en la cual habrá mucha gente, conocida y desconocida. Habrá varias temáticas de disfraces, ya que si cada uno va distinto, será más fácil que te puedan culpar. Entre ellas está la de mimo, así que irá disfrazado de mimo y, además, serás el camarero. Servirás detrás de la barra.  - Pero yo no tengo experiencia como camarero... - dije.  - Eso es lo de menos, tendrás ayuda, por supuesto. Tú solo debes encargarte de que esto esté en su bebida. - dijo mientras le daba un frasco con una especie de droga.  - Vale - me limité a decir. 20 minutos antes de que empezase la fiesta para los invitados, me empecé a preparar. Me h...

Cuando los recuerdos dejan de ser secretos.

  Jamás olvidaré el día que me enteré que estaba embarazada. Sentí una mezcla de nervios y angustia ya que, no solo era algo nuevo para mi, sino que además descubrí que no era de mi actual pareja, sino de la anterior.  Me encontraba en un bucle de pensamientos negativos, sin saber si debía decírselo a mi novio (tu abuelo) o no, cómo reaccionaría...etc. Seguí ocultándoselo hasta que ya era algo obvio porque la barriga, por ejemplo, empezaba a crecer.  Recuerdo que aproveché una día que salimos a cenar fuera para contárselo todo. Bueno, esa era mi idea, pero él se adelantó.  - Cariño, ¿qué te pasa? - me preguntó.  - ¿Por qué? - le pregunté mostrando algo de ignorancia.  - Pues porque llevas un tiempo extraña, comes menos, otras veces más...y además tu barriga...no está como siempre- dijo.  - Verás... - dudé unos minutos - estoy embarazada.  - ¿Qué? Pero...pero si no es posible... - dijo en un mar de dudas.  - Lo sé, no es posible...porque no es...

Diario de una zombie

  Todo el mundo, en algún momento de su vida, ha recurrido a un diario en el que refugiarse cuando más solo se siente, donde contar su día a día sin pensar que molesta. Este diario es aún más particular...No se trata del típico diario de adolescente contando amores imposibles, problemas con amistades...etc. Es más especial que eso e incluso me cuesta un poco hablar de ello, ya que nunca lo he hablado con nadie, ni sé si debería hacerlo. La cuestión es que hace unos días que empecé a notar ciertos cambios en mi cuerpo. Se que sonará un poco raro, pero creo que me estoy volviendo una zombie. Ayer me miré al espejo y mi piel tenía un tono pálido y las venas se me notaban demasiado. Después, me di cuenta de que me apetecía comer cosas extrañas que no suelen ser del gusto de los humanos. No le quise dar mucha importancia, pero como días atrás me sentía igual he llegado a la conclusión de que me estoy convirtiendo. Ni mi familia ni mis amigos saben nada, pero es cuestión de tiempo que se...

Perseverancia.

Érase  una vez una niña que se pasaba las tardes leyendo cuentos e historias increíbles. Sus padres preferían que jugase y no creyese todo lo que leía, pero Laia no les hacía caso. Se imaginaba siendo la protagonista de esas historias y soñaba con esos mundos imaginarios, llegando incluso a recrearlos en la vida real. Sus padres pensaban que acabaría loca y decidieron dejar de comprarle libros, pero esto solo empeoró la situación. Ahora Laia pasaba más tiempo sola y refugiada en su dormitorio, releyendo los cuentos que aún poseía.  Conforme pasaban los años y Laia se hacía mayor, su sueño de ser la protagonista cambió al de ser la creadora de sus propios mundos e historias. Como pasaba mucho tiempo sola, casi siempre se encontraba escribiendo pequeñas ideas que nunca llegaban a nada. Hasta que un día dio con una comunidad virtual que compartía pequeños relatos. Poco a poco, fue publicando sus relatos y breves historias ahí, hasta que un día, al no ver resultados, dijo: "Basta,...

Las mejores falsas críticas.

  Tras años de práctica, de composición, de noches sin dormir pensando dónde ubicar cada nota en el pentagrama, conseguí lo que tanto había soñado, componer mi propia obra. Se trataba de un solo de clarinete que había conseguido la aprobación de muchos músicos importantes para ser expuesta en concierto. El día había llegado, iba a estrenar mi obra el día de Santa Cecilia. Estaba muy nerviosa, sólo porque estaba lleno de gente esperando para escucharlo, sino porque además, en primera fila, estaban las personas más importantes dedicadas a la música del país.  Finalmente, el concierto terminó y acabé abrazada por los aplausos de la gente. Todo había ido genial y la composición había sido todo un éxito. Llegué a casa feliz por lo que había conseguido. Las críticas en persona y en periódicos eran de las mejores: "Una auténtica música", "Una nueva obra maestra", "Una obra maestra para los oídos". Sin embargo,al día siguiente su felicidad se vio interrumpida cuan...

Un lugar con encanto.

Hoy hacía tres años que conocí a Pablo. Aún lo recuerdo como si hubiese sido ayer, allí, en mi librería favorita, donde él trabajaba de sustituto. Me contó que venía de una familia de libreros, y que era un apasionado de la literatura, al igual que yo, y que un día me enseñaría un lugar que, según él, me iba a encantar. Ese día era hoy. Para celebrar nuestro tercer aniversario, Pablo me invitó a cenar a su casa. Era una casa enorme con numerosas habitaciones, una cocina muy amplia y un jardín que al pisarlo parecía que entrabas en el mundo de Alicia en el País de las Maravillas. Tras enseñármela, entramos en el salón para la cena. - Miriam, ¿te acuerdas lo que te conté cuando nos conocimos? – hizo una pausa- Lo de aquel lugar que te quería enseñar. - Sí, ¿por qué? En vez de contestar, se levantó y se dirigió hacia la chimenea. Le seguí, ya que lo creí oportuno, y cuando me puse a su lado, todo algo por debajo de la chimenea y sonó un “click”. No sabía qué estaba pasando, cuan...

La incomprendida.

  Nueve de Enero, el cumpleaños de papá. como todos los años, es un día especial en el que nos juntamos con la abuela, mi hermana Julia y mi novio lucas. Además, este iba a ser incluso mejor porque estaba Tommy, mi sobrino de un añito.  A pesar de ello, podía estropear un día tan especial con algo que quería contarles. Había decidido que iba a dejar todos los estudios para dedicarme de lleno a la escritura. Mi gran pasión desde que tenía solo quince años.  Llegaron las seis de la tarde y ya estaba prácticamente todo preparado; decoración, algo de merienda y los regalos. Solo faltaban los invitados y la tarta. Entonces, al cabo de unos minutos, llegaron todos y comenzó la fiesta.  Todo estaba yendo fenomenal, todos reían y parecían disfrutar del momento, sobre todo  Tommy, que reía a carcajadas. Pensé que sería el momento perfecto, pero mi hermana se adelantó.    - ¡¿Alguien quiere tarta?! - preguntó. Todos respondieron al unísono y fui con ella y con m...