Ascensor.

Iban hablando y riendo, como cada vez que se juntan; hasta que entraron en el ascensor. Ahí, de pronto, se hizo el silencio. 
Durante las cuatro plantas de recorrido estuvieron callados y mirando hacia abajo, pensando, vete tú a saber qué; o al menos eso pensaba ella, que él también miraba al suelo, pero no.
Cuando alzó la vista, la miró y parecía llevar una eternidad haciéndolo. Se dedicaron una leve sonrisa que parecía decir en qu(i)é(n) habían estado pensando.

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