Acércate.

Decidieron darse un tiempo. Debido a la mala racha que estaban pasando, pensaron que quizá ese tiempo les ayudaría a atravesar esa racha y a solucionarlo todo para así poder volver a estar como antes.

Lo que no sabían era que la mejor solución era hablar y no tratar de dejar pasar el tiempo sin verse ni pronunciarse una palabra. Todo lo contrario, habían agravado la situación. 

Intentaron vivir cada uno su vida por separado, pero se les hizo algo imposible ya que el tiempo que habían compartido no había sido poco. 

Él se pasaba el día encerrado en casa con la música a tope, pero ni la música lograba hacer que dejara de pensar en ella. Viendo que no servía de nada, pasó a un plan B, salir y distraerse con sus amigos, pero ni con esas lograba quitársela de la cabeza, para cuando se quería dar cuenta se había quedado embobado pensando. Por las noches no paraba de mirar su última conexión, las últimas conversaciones, las fotos...Y así hasta que lograba quedarse dormido.













Ella, igualmente, no lograba dejar de pensar en él. Todo le recordaba a él, una canción, una frase, un perfume... También intentaba distraerse como podía, ya fuera saliendo con sus amigas, viendo una película, leyendo...pero nada, ningún indicio de que lo hubiera olvidado. Y coincidiendo con él, las noches eran el peor momento del día. Ahí volvían más que nunca los recuerdos, los cuáles ella hacía que le volvieran más fácilmente, mirando todo lo que tenía que ver con él.

                                                                           

Por lo tanto una cosa estaba clara, los dos estaban haciendo lo mismo, el tonto. Intentar olvidar algo que era imposible, y más de la noche a la mañana. 

Una tarde cualquiera se encontraron, por pura casualidad, "La mejor de las casualidades", habían pensado los dos. Hicieron como si nada, a pesar de haberse cruzado una mirada, y siguieron su camino; pero antes de que se alejasen mucho él habló. 

-"Creo que esto es absurdo".

Ella se paró en seco y se giró:

+ "Yo también lo creo. No sé por qué tuvimos que llegar a esto". Y seguidamente agachó la cabeza y se le saltó una lágrima.

- "Anda, ven, acércate". Y ella se acercó y se juntaron en un abrazo. "Empecemos a cambiar esto". Le susurró al oído. 


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