Cárcel de oro.
Tenía la vida más envidiable, a la vez que cómoda, que todo el mundo desearía tener. No le faltaba nada, debido al buen nombre y posición de su familia; poseía el dinero que quería, se podía costear los trajes más caros, tener todo lujo de cuidados, los cuáles mucha gente no puede costearse, tenía muchísimas joyas. Además, en su lujosa casa, también había servicio: criadas, cocinera y hasta mayordomo. Pero sí que, detrás de tanto lujo y posesión, le faltaba algo y quizá lo más importante, amor. Su madre murió cuando aún era una niña así que vivía sola con su padre. Echaba mucho de menos el cariño de su madre, pues la relación que tenía con su padre no era de las mejores. Se pasaban el día y la noche discutiendo, en la mayoría de los casos por cuestiones de honor de la clase alta. Su padre era muy fiel a esos pensamientos, ella sin embargo quería sentirse libre de esos pensamientos. Otro de los temas por los que solían acabar discutiendo era que su padre estaba empeñado en que ...