Si no das, no pidas.
En los últimos meses todo había cambiado entre ellos. La forma de hablarse, de mirarse, de tratarse...todo. Eso sí, de forma distinta. Ella había cambiado para bien mientras que él a peor, mucho peor, hasta tal punto que era irreconocible. Aun así, trataban de resolverlo. A veces parecía que iba bien, que quizá recuperarían lo que habían perdido, hasta que se estropeaba. siempre había algo que lo jodía todo y entonces, tenían que volver a empezar. Y eso hacían, empezar y empezar una y otra vez, como una canción en modo repetición. Casi todas las veces que la situación se estropeaba era por él y su falta de ímpetu. Ella creía creer, o más bien, quería creer que ponía todo de su parte, que a pesar de todo el cariño y amor seguía ahí y por tanto volvería. Al menos eso le hacía creer. Sin embargo había veces que ya no soportaba más los desplantes ni su indecisión, ya que unas veces le decía que si, que quería volver a empezar de 0 y con buena letra, y otras todo lo contra...