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Aventuras en el mar.

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Le encantaba el mar desde pequeño, algo que al parecer venía de familia. Su abuelo se lo enseñó por primera vez con 3 años; daban paseos por la playa, iban al puerto y le contaba historias de piratas con las que él después llegaba a soñar. Creando historias en las que él era el propio capitán de un barco, el protagonista. 3 años después, cuando cumplió los 6 su abuelo se fue y él se escapaba de casa y se iba a la playa, sin que sus padres lo vieran. Pero un día sus padres salieron en su busca y no les costó mucho encontrarlo,allí estaba, sentado junto a la orilla del mar.  + Hijo, ¿qué haces aquí? - Preguntó su padre mientras se sentaba a su lado.   - Recordar las historias que el abuelo me contaba.  Pasó un rato en el que los dos permanecieron en silencio hasta que Hugo habló: - Papá, ¿crees que algún día seré como tú y el abuelo? Tanto su padre como su abuelo eran marineros, de ahí que su abuelo le contara tantas historias con respecto al mar...

El marido ausente.

Casi tres años casados de los cuales dos ni siquiera los podría considerar como "años de matrimonio". De recién casados todo era perfecto, pero al poco tiempo la cosa empezó a cambiar, o más bien él.  Cada uno tenía su trabajo, ella turno de tarde y él de mañana, desde bien temprano. Total, eso ya hacía que no tuvieran tiempo apenas para estar juntos, sólo por la noche; momento que aprovechaban para cenar juntos y y ver alguna película, o simplemente charlar sobre cómo había ido el día. Pero de pronto un día, su marido le dijo que tenía una cena de empresa, lo cual le extrañó un poco ya que no era ninguna fecha importante pero decidió no darle más vueltas. Sin embargo, pasaban los días y empezó a distanciarse de ella; le rechazaba los besos, los abrazos...e incluso a veces llegaba a contestarle mal. Al final tuvo que darle más importancia, ya que la situación se repetía una vez tras otra:   - ¿Te pasa algo?    + ¿Por qué lo dices?   -Por t...

El secreto mejor guardado.

La verdad es que no estaba pasando por un buen momento. Su madre estaba ingresada en el hospital, grave y su padre apenas estaba en casa por el trabajo. Y bueno, los estudios tampoco es que le fueran muy bien, últimamente suspendía todos los exámenes, estaba distraído en clase, y no hacía la tarea. -Como sigas con esta actitud no conseguirás pasar de curso- le dijo un día su profesor. Él se limitó a mirarlo, y se fue, ni siquiera tenía fuerzas para contestarle. Llegó a casa, tiró la mochila y después de un buen rato sentado en la cama, pensando, fue corriendo al hospital a ver a su madre. Pero no le gustó lo que vio.  Su madre había empeorado, justo en ese momento la enfermera estaba a su lado administrándole calmantes para el dolor. Su madre le dirigió una débil mirada y a él se le partió el corazón; sabía que era cuestión de tiempo que llegara el final. Se quedó un rato en el pasillo, y salió el doctor. Éste le dijo que su madre estaba mucho peor y que era cu...

Volver a nacer.

Estaban las dos tranquilamente en el comedor, haciendo lo que más les gustaba cuando estaban juntas, merendar; un chocolate caliente y las galletas favoritas de Nerea.  Después de un largo rato de silencio, en el que solo se escuchaba el sonido de la lluvia caer, Nerea decidió romperlo. - Abuela, algunas veces he oído la expresión "He vuelto a nacer", pero nunca he sabido muy bien qué quiere decir. ¿Tú lo sabes? + Pues es muy fácil de explicar. Yo misma puedo decirte que una vez volví a nacer. - Pero, si solo nacemos una vez, ¿cómo vas a nacer una segunda vez? + Es solo una expresión, pero una expresión con mucho significado, ya que se refiere a algo que te hace sentir extremadamente bien.  Tras darle un sorbo al chocolate, la abuela prosiguió. + ¿Sabes, Nerea? Cuando era joven, y tu madre era muy jovencita, más o menos de tu misma edad, me puse muy enferma. - ¿De verdad? ¿Qué te pasó abuelita? - le preguntó la niña mientras la miraba entusias...

La semilla de la duda.

Siempre con la mirada perdida, pero no con la mente en blanco, sino llena de preguntas. Era un "Mirando a la nada, pensando en todo". Porque sí, su mente estaba llena de dudas, de preguntas sin respuesta, o más bien, de preguntas a las cuales no le encontraba respuesta. Y no porque no lo intentara, sino porque su cabeza estaba inundada de "por qués" pero no de "porque". Su mente era un laberinto. Hilos de respuestas a posibles preguntas, pero todas entrelazadas. Hasta que se dio cuenta de dónde estaba el problema, la semilla de todas las dudas que le rondaban la cabeza.  En el miedo.  Miedo a esto, miedo a lo otro...pero sobre todos los miedos estaba el miedo a obtener la respuesta que no quería escuchar y que, sin embargo, sabía que era la correcta.

Oraciones al mar.

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Allí, frente al mar, era donde mejor se encontraba. Fuera de lugar pero a la vez se encontraba a sí misma.  Cada vez que algo no iba bien, que las cosas se retorcían, que quería pensar o simplemente relajarse durante un rato, iba allí. Pero lo que más le gustaba era ir cuando no había nadie, cuando podía sentir la brisa tan cerca como si ésta le estuviera abrazando; el mar y ella. Además, de pasar las horas muertas allí, había adquirido un "hobby", escribir. Cuando se sentaba frente al mar, no podía evitar sentirse inspirada por éste; mirar el horizonte, pensar y acabar plasmándolo todo en frases o pequeños textos. Claro que, en cierto modo, no era solo un "hobby"; su abuela solía llevarla a ese mismo rincón cuando era una niña. A diferencia de ella, su abuela se sentaba a su lado, y tras unos minutos en silencio, contemplando, empezaba a contarle pequeñas historias.  Le encantaba escucharla. Otras veces incluso cantaba, canciones u oraciones que so...

Señales de vida.

Desde que entró allí todo le parecía un poco distinto, incluso, por qué no decirlo, extraño.  A sus 26 años, después de unos meses con su puesto de trabajo fijo, decidió valerse por sí mismo así que se independizó. Vio un anuncio de una pequeña casa a las afueras, en alquiler; el precio le pareció bastante razonable y, por las fotos, la casa parecía muy acogedora. Otra cosa es la realidad. Cuando la casera le acogió, una mujer mayor pero muy entrañable, le comenzó a enseñar la casa. Habitación por habitación, hasta que llegó al dormitorio.  - Este era el dormitorio de mi nieto. ¿Sabes? Me recuerdas mucho a él. +¿Y como es que su nieto no está viviendo aquí? - Bueno, cuando era pequeño murió. Nunca supimos la razón, pero sí que había sido una gran pérdida. +Vaya...lo siento mucho, señora. - No te preocupes, ya hace mucho tiempo de aquello. El chico se quedó un poco extrañado tras esta conversación. + Pero, entonces...¿cómo es que le recuerdo a él? ¿Qué edad tenía...