Por la libertad.

 Amalia, Leire, Marta y Elena, cuatro mujeres jóvenes y de Bilbao, fueron acusadas hace 2 años de brujería y, por lo tanto, las llevaron presas a la cárcel de Archidona, Málaga.

Todas fueron enviadas al módulo tres, reservado para mujeres acusadas de brujería, culpables de no ser cómplices de las normas impuestas por el gobierno. Las celdas debían ser compartidas por dos personas y tuvieron la suerte de ir juntas; Amalia y Elena por un lado y Leire y Marta por el otro. Además, las celdas que les tocaron eran consecutivas, es decir, una pegada a la otra, lo que les ayudó a levar a cabo su plan de huir de la prisión, a pesar de ser uno de los módulos más vigilados. 

Cada una se asignó una tarea: Leire se haría con los utensilios para poder abrir el conducto del aire y cortar la verja exterior, Marta distraería a los guardias, Amalia se encargaría de vigilar cualquier movimiento junto con Leire, y Elena haría el trabajo sucio, ya que tenía más fuerza. 
Ya por la noche, Elena abrió ambas celdas con mucha maña y acto seguido comenzó a quitar los tornillos de la rejilla del aire. No tardaron mucho y consiguieron subir las cuatro a los conductos, dejando las almohadas como si fueran sus cuerpos y las celdas y la rejilla cerradas. Lentamente y sin hacer ruido legaron a la rejilla que les haría salir al exterior. 

Al bajar al lado de la verja, Elena hizo un agujero pequeño por el que comenzaron a salir y a gatear a través de la maleza. A unos metros, consiguieron un coche y no se lo pensaron, huyeron y huyeron, por su libertad.

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