Treinta minutos.

Son las nueve de la mañana del 11 de septiembre, hoy vuelvo al trabajo después de las vacaciones. Me preparo el desayuno y me siento frente a la ventana, me gusta desayunar en silencio. 


De repente, ese silencio lo tapó el estruendoso sonido de un avión. "Suena muy cerca", pienso. Me asomo a la ventana y no puedo creer lo que veo. Un avión comercial vuela a escasa altitud sobre la ciudad, lo cual me parece extraño. Después, en un abrir y cerrar de ojos, el avión se estrella contra la torre norte.

Me quedo perplejo, no sé qué hacer, vivo en el piso 93 de la torre sur. En cuestión de minutos la torre norte está envuelta en una densa nube de humo y las calles son un caos. La gente grita y corre, empiezan a venir bomberos, ambulancias, policías...etc.

Se escuchan rumores de que podría ser un atentado terrorista y cunde aun más el pánico. Un grupo de bomberos nos comunica a la torre sur que tenemos treinta minutos para desalojarla. Quizá otro avión se estrelle contra ésta.

Todos los vecinos de la torre comienzan a bajar pero en mitad de ésta la situación es un caos. Voy por el piso 42 y ya ha pasado la media hora; veo que hay gente que ante la desesperación acaba tirándose por las ventanas, a otros los sacan los bomberos. El atasco se deshace y conseguimos avanzar.

Estoy casi fuera y se escucha el mismo ruido de esta mañana. Minutos después se siente un temblor, el avión se ha estrellado...

Consigo salir y alejarme a la zona segura. Las torres gemelas arden, mi vida se destruía a la vez que la torre sur. Me queda el consuelo de seguir con vida. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Criaturas.

Cuando menos te lo esperas...

Shivers