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La incomprendida.

  Nueve de Enero, el cumpleaños de papá. como todos los años, es un día especial en el que nos juntamos con la abuela, mi hermana Julia y mi novio lucas. Además, este iba a ser incluso mejor porque estaba Tommy, mi sobrino de un añito.  A pesar de ello, podía estropear un día tan especial con algo que quería contarles. Había decidido que iba a dejar todos los estudios para dedicarme de lleno a la escritura. Mi gran pasión desde que tenía solo quince años.  Llegaron las seis de la tarde y ya estaba prácticamente todo preparado; decoración, algo de merienda y los regalos. Solo faltaban los invitados y la tarta. Entonces, al cabo de unos minutos, llegaron todos y comenzó la fiesta.  Todo estaba yendo fenomenal, todos reían y parecían disfrutar del momento, sobre todo  Tommy, que reía a carcajadas. Pensé que sería el momento perfecto, pero mi hermana se adelantó.    - ¡¿Alguien quiere tarta?! - preguntó. Todos respondieron al unísono y fui con ella y con m...

Shivers

  Sonó el teléfono y mi corazón comenzó a latir más rápido que nunca. Sabía lo que podía significar esa llamada. con los nervios a flor de piel, contesté, y, efectivamente, era lo que esperaba. Me habían llamado a filas, y tenía que irme al día siguiente.  Decidí que la tarde de antes debía dedicársela a Isabela, mi compañera de vida. Organicé un picnic en el parque más grande de la ciudad e incluso me atreví a preparar una merienda con algunos pasteles y tarta. Isabela iba a alucinar.  Pasé a recogerla a las seis; vivía cerca del parque, por lo que dejé preparado el picnic antes. Le tapé los ojos y nos fuimos. cuando llegamos allí, le destapé los ojos e Isabela quedó completamente alucinada.     - ¿Todo esto lo has hecho tú solo?    -  Sí. Seguía boquiabierta, era algo que siempre había querido hacer. sin embargo, al sentarnos su semblante cambió de repente, parecía preocupada. Llegaba el momento de contarle el por qué.     - ...

La cara B

  Mientras intentaba enhebrar la aguja con  el hilo que lograría el acabado perfecto del bajo del vestido, vi con el rabillo del ojo cómo uno de los demás concursantes se acercó al jurado. Me pareció extraño porque no nos dejan acercarnos a menos que sea una urgencia. Enhebré la aguja, por fin, y en un abrir y cerrar de ojos, ambos habían desaparecido.  Me quedé intranquilo, algo me olía a chamusquina. Debía averiguarlo, aunque eso supusiese perder tiempo de costura y perder la prueba. Dejé mi puesto y pregunté al jurado si podía ir al baño, fingiendo un intenso malestar. Lo conseguí; conseguí acceder a los entresijos del plató.  Tras varias vueltas buscando y evitando ser descubierto, vi a lo lejos a los dos. Estaban hablando con la productora, lo cual hizo saltar todas mis alarmas. El concurso estaba amañado, sin duda, y se encargarían de que él ganara.  Pensé que de nada me serviría protestar diciendo que lo sabía todo, sino que tenía que conseguir pruebas de...

Criaturas.

  Hoy teníamos como objetivo escalar una de las montañas más altas de la provincia. Tenía fama de ser muy complicada y escarpada, pero aun así nos aventuramos.  Cuando llegamos a las faldas de la montaña, quedamos impresionados por la altitud de ésta. Nos preparamos los arneses y comenzamos a escalar poco a poco, uno detrás de otro, por la empinada ladera. Llevábamos buen ritmo, quizá habíamos escalado la mitas de la ladera, cuando de pronto la temperatura comenzó a bajar.    - ¡Eh Carlos! ¡Mira a tu derecha! - dijo uno de mis compañeros.  Miré y las nubes estaban alcanzándonos, tan rápido que en cuestión de minutos nos engulleron y perdimos toda la visibilidad. Ahora no sabíamos dónde poníamos un pie o una mano.    - ¡Aquí hay una cueva! - divisé entre la neblina.   - ¡Paremos! - comentó un compañero. No sabíamos de la existencia de ninguna cueva en esta zona, nos quedamos charlando sobre qué hacer. Nos habíamos perdido.    -Bueno, segu...

Treinta minutos.

Son las nueve de la mañana del 11 de septiembre, hoy vuelvo al trabajo después de las vacaciones. Me preparo el desayuno y me siento frente a la ventana, me gusta desayunar en silencio.  De repente, ese silencio lo tapó el estruendoso sonido de un avión. "Suena muy cerca", pienso. Me asomo a la ventana y no puedo creer lo que veo. Un avión comercial vuela a escasa altitud sobre la ciudad, lo cual me parece extraño. Después, en un abrir y cerrar de ojos, el avión se estrella contra la torre norte. Me quedo perplejo, no sé qué hacer, vivo en el piso 93 de la torre sur. En cuestión de minutos la torre norte está envuelta en una densa nube de humo y las calles son un caos. La gente grita y corre, empiezan a venir bomberos, ambulancias, policías...etc. Se escuchan rumores de que podría ser un atentado terrorista y cunde aun más el pánico. Un grupo de bomberos nos comunica a la torre sur que tenemos treinta minutos para desalojarla. Quizá otro avión se estrelle contra ésta. Todos l...

La desaparición de Zepi.

  Mañana volvíamos al instituto después de las vacaciones de verano. Volvían los nervios de un nuevo comienzo, de ver a los compañeros y conocer otros nuevos. Además, alguien más nos esperaba en clase, ¡nuestra mascota Zepi! Era un hámster muy hábil y cariñoso que estaba con nosotros desde el curso pasado.  Quince de septiembre, me vestí corriendo y salí pitando hacia el instituto. Llegué y comenzaron a llegar mis amigos; tras saludarnos, fuimos de camino al aula, ansiosos de ver a Zepi. Sin embargo, lo que encontramos no fue de nuestro agrado. El aula estaba hecha un desastre: papeles por todas partes, material por los suelos e incluso mesas y sillas volcadas. A simple vista pensamos que podría haber sido el viento, ya que nos encontramos con todas las ventanas abiertas.  Lo peor fue cuando vimos la jaula de Zepi abierta. Había desaparecido o alguien nos la había robado. Fue en ese momento cuando comenzamos su búsqueda. Primero decidimos ordenar y colocar todo en su luga...

Vuelta a casa.

  Hacía dos meses que Kalid estaba separado de su familia. Tras las guerras que se habían sucedido en Irán, los soldados estadounidenses habían creado un lugar para mantener a los niños que estaban solos a salvo del ejército rival. De esta manera, las familias quedaban completamente separadas y además, a pesar de que las guerras habían acabado, ambos ejércitos seguían enfrentados y los padres debían pasar controles para reunirse con sus padres. Kalid pasaba el día junto a otros niños y un par de soldados que les mantenían entretenidos para que por unos instantes olvidasen el horror de ahí fuera. Les enseñaban lecciones y también jugaban; mientras, la zona se mantenía vigilada y protegida por el resto del ejército estadounidense.  Los padres, sin embargo, no tenían la misma "suerte". La mayoría de ellos no conseguían pasar los controles que los soldados iraníes tenían en la frontera, a pesar de vivir allí. Los soldados les pedían documentos que, o no tenían o bien ni siquiera ...